Si Trump presiona a Irán podría surgir otro Corea del Norte

Teherán rompería, en un caso extremo, el equilibrio que encontró con Obama e ingresaría en un círculo nuclear similar al que se encuentra Norcorea.

Por Maximiliano Sbarbi Osuna

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El lanzamiento de un misil balístico, como parte de un ensayo, efectuado por Irán días atrás, no viola ninguna resolución de la ONU, porque de acuerdo con Rusia y Teherán ese misil no tiene la capacidad para transportar armas nucleares. Occidente e Israel no tienen elementos para desmentirlo.

Entonces, ¿por qué Estados Unidos convocó de urgencia al Consejo de Seguridad de la ONU para abordar este tema, como si constituyera un peligro inminente?

El presidente, Donald Trump, había anunciado que iba a vetar el acuerdo nuclear suscripto por predecesor, Barack Obama, mediante el cuál Irán se comprometía a reducir considerablemente el enriquecimiento de uranio, para mantener un programa nuclear civil y alejar toda sospecha de que se transforme en un proyecto militar.

El factor Corea del Norte

Desde 1994, Corea del Norte, establece un juego peligroso con Washington que le aporta beneficios tanto al gobierno norcoreano, como a los halcones del Pentágono.

Norcorea, padece una escasez crónica de alimentos y de energía, además mantiene una fuerte tensión con su vecino del sur y con Japón.

El círculo en el que se encuentra Corea del Norte consiste en desarrollar un programa nuclear bélico, para que Estados Unidos lo condene y una vez que Norcorea da un paso atrás, Washington, a través de la ONU le brinde a Pyongyang alimentos y energía necesarias.

Cuando Estados Unidos corta deliberadamente el suministro, la dictadura de los Kim vuelven a patalear y a realizar ensayos nucleares, que hacen temblar la península coreana y el ciclo se reinicia.

Así, el Pentágono mantiene siempre viva la supuesta amenaza de Corea del Norte para seguir situándose en una posición dominante dentro del presupuesto nacional, a pesar de que llegue al poder un gobernante menos interesado en nuevas guerras en el exterior, como es el caso de Donald Trump.

El caso de Irán

Desde antes del acuerdo nuclear firmado entre Irán, Obama y la ONU, Teherán no tenía intenciones de desarrollar armas nucleares, pero sí misiles de largo alcance, dado que en la región tiene a dos rivales muy bien armados, Arabia Saudita –que no posee material atómico- e Israel, que si dispone de un programa nuclear ilegal.

Sin embargo, no es casual que el lanzamiento del misil por parte de Irán haya sido realizado pocos días después de que asumiera el nuevo gobierno de Estados Unidos.

La provocación de Irán al mostrar los dientes ante Trump no es más que una respuesta a lo que Estados Unidos había anunciado: anular el tratado nuclear.

De esta manera, si Irán se viera presionado hasta el límite de que aumente el bloqueo, enriquecería uranio y en último caso podría amenazar con desarrollar una bomba atómica.

Esto es algo que está lejos de producirse, pero aun Trump e Irán están midiendo sus fuerzas. En un caso extremo, Teherán podría romper el equilibrio que encontró con Obama e ingresar en un círculo similar al que se encuentra Corea del Norte hace más de dos décadas.

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