Egipto, ¿una grieta en la Primavera Árabe?

Por Maximiliano Sbarbi Osuna

Nuevamente la calle está pidiendo la renuncia del presidente de Egipto, pero esta vez no es un militar, sino que es un civil perteneciente a la Hermandad Musulmana, fuerza que conquistó grandes espacios políticos en el mundo árabe en los últimos dos años, respondiendo a una alianza con Estados Unidos e Israel. El presidente Morsi repudió el ultimátum dado por el Ejército para que atendiera los pedidos de los manifestantes, entre los cuáles ya hay 18 muertos.

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La llamada Primavera Árabe duró en realidad unos pocos meses a comienzos de 2011, dado que los hechos ocurridos posteriormente consistieron en manipulaciones políticas de las monarquías religiosas del Golfo Pérsico y la injerencia de actores extrarregionales.

Tras la caída de Hosni Mubarak, un militar aliado de Estados Unidos e Israel, provocada por las múltiples protestas de los ciudadanos que se manifestaban contra el incremento de los precios de los alimentos y pedían una mayor apertura democrática, asumió el poder la Hermandad Musulmana (HHMM), el único partido político organizado en ese entonces.

Paralelamente, Estados Unidos le soltó la mano al fuerte ejército egipcio y propició la llegada de un gobierno civil con grandes tintes religiosos no solamente en Egipto, sino también en Túnez, y principalmente en Libia mediante una intervención directa de la OTAN.

En Siria está ocurriendo algo similar que en Libia con el apoyo a sectores extremistas suníes.

El cambio de estrategia era claro, ante la deslegitimación popular de las dictaduras militares, Occidente apostó por la Hermandad Musulmana, que comenzó en general a tener buenas relaciones con Israel y a recibir divisas de Arabia Saudita y Qatar.

LA ERA MORSI

A un año de la llegada del presidente Mohammed Morsi, el balance que se puede hacer de su gobierno permite vislumbrar que la Hermandad Musulmana a la que pertenece le dio la espalda a los sectores laicos y apolitizados que pidieron el fin de la dictadura de Mubarak.

Pero no sólo a ellos. Morsi se alió con sectores del viejo régimen, que todavía conservan algo de poder, nombrando por ejemplo secretario de la presidencia al número dos del gobierno de transición luego de la huida de Mubarak.

Por otro lado, el presidente promovió una Constitución con gran presencia religiosa y se situó por encima de todos los organismos del Estado, acumulando un poder comparable con el del régimen anterior.

Al mismo tiempo su acercamiento con Israel produjo que las bases militantes anti israelíes se pasaran a la oposición.

En política exterior, quiso ser el puente entre Hamas, que gobierna en Gaza y Al Fatah, que gobierna en Cisjordania, para preparar el terreno para un futuro plan de paz palestino-israelí, algo que el gobierno de Tel Aviv descarta, excepto el primer ministro Benjamín Netanyahu y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry.

El equilibrio que debe mantener Morsi no es sencillo, ya que está presionado por sectores islamistas, por sindicatos, por militares y por varios países que intentan cooptarlo. Pero, como parte de la HHMM propició la islamización sunita de Egipto, tal como sucediera en casi todo el mundo árabe con el ascenso de este sector político-religioso y a pesar de haber iniciado un inédito acercamiento con el Irán chiita.

¿UNA NUEVA PRIMAVERA?

Las protestas de los últimos días, que dejaron al menos 18 muertos, resurgieron por la incapacidad del gobierno de controlar la economía, la inflación, el tráfico de armas provenientes de la anárquica Libia post Kadafi, la monopolización del poder, la persecución religiosa a los cristianos y laicos y la creciente influencia de las monarquías del Golfo sobre la toma de decisiones políticas, como por ejemplo el apoyo a los rebeldes extremistas sirios.

En un país en el cuál la mitad de la población es pobre, el desempleo supera el 13%, siendo la mayoría de los trabajos muy precarios a pesar de la fortaleza de varios sindicatos, y la disolución del sueño democrático produce que el pueblo salga nuevamente a la calle para repudiar a Morsi.

Pero cuidado que los militares intentan retomar el terreno perdido uniéndose a las protestas, por lo tanto si cayera Morsi, el regreso del antiguo régimen no garantizaría que las libertades y las necesidades populares se vieran atendidas.

La Primavera Árabe es una lucha de intereses de diversos sectores, que coinciden en algo: la alianza inquebrantable con Estados Unidos e Israel.

La islamización del mundo árabe tras la caída de algunas dictaduras (Túnez, Egipto, Libia y Yemen) parece irreversible, a pesar de que la convulsión egipcia pareciera ponerlo en duda. Más allá de lo que suceda con Morsi, Egipto va a respetar los acuerdos de Camp David de 1977 con Israel y seguirá siendo garante de la alianza con Estados Unidos.

3 respuestas a Egipto, ¿una grieta en la Primavera Árabe?

  1. said guraib dice:

    mal análisis, que le infiere al autor que es irreversible la islamisacion?cuando este caso de egipto, uno de los primeros en estallar en la llamada primavera árabe, y en el que se dio el triunfo mas claramente proislamista como el de los Hermanos Musulmanes, es hoy fuertemente cuestionado por la poblacion, conosco muy bien la realidad de los paises de medio oriente y hay muchas cuentas pendientes en la sociedad arabe que ; sin quitar las culpas que cargan sobre las politicas dominantes occidentales; hay problemas propios que tienen que ver con una sociedad autoritaria verticalista y corrupta

  2. said guraib dice:

    pido disculpas por lo simplista de mi opinion anterior; la realidad de oriente medio es bastante compleja, solo es que lamento que siempre se intente culpar a Estados Unidos e Israel; no es que quiera negar la nefasta politica de estos en la zona, pero el inmenso movimiento social que apenas esta empesando, no tiene que ver con los demonios externos tanto como los propios defectos de sociedades atascadas en siglos de cultura y practicas politicas autoritarias, machista y con una presencia de “Lo Religioso” similar al medioevo cristiano.

    • Maximiliano Sbarbi Osuna dice:

      Gracias por escribir. No le echo la culpa sólo a EEUU e Israel, hay otros actores que también influyen, como Rusia y China y también Arabiasaudita, Irán y Qatar. Saludos.

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