Los grandes retos de Maduro tras una victoria pírrica

Por Maximiliano Sbarbi Osuna

El triunfo de Nicolás Maduro en Venezuela sonó a empate por la escasa diferencia de votos. El nuevo presidente deberá fortalecerse para evitar una implosión del chavismo ante la falta del líder y evitar que el ala militar se separe del ala civil. ¿Qué sucederá con la economía? ¿Se profundizará la dependencia del petróleo? La violencia y la escasez de viviendas son retos que deberá afrontar sin descuidar las misiones sociales.

Nicolas


Los grandes desafíos que tiene por delante el nuevo gobierno venezolano consisten en rectificar el curso de algunos errores cometidos por Hugo Chávez, pero que si se los analiza a fondo no son tan profundos.

Antes de 1999, la mayor parte de la población venezolana se encontraba en la pobreza sin esperanzas, sin acceso a una salud, educación y empleo dignos. Tras 14 años de chavismo en el poder las misiones llevaron igualdad social a las masas, a pesar de que la corrupción interna, desestabilizaciones por parte de la burguesía y la crisis internacional hayan impactado directamente en la economía.

Sin embargo, el primer paso dado por Chávez, que fue aumentar la dependencia del petróleo no fue un error, sino un eficaz paliativo para poder aplicar las llamadas misiones, que producen una gran inclusión social y la posibilidad de que los sectores históricamente marginados accedan a una mejor calidad de vida.

EL FUTURO ECONÓMICO

Pero, a pesar de que Venezuela está avanzando a nivel mundial con su producción de energía y los precios de los hidrocarburos no presentan una tendencia descendente, el heredero de Chávez no debe quedarse con ese motor económico, sino que tiene que avanzar en una mayor industrialización no sólo petrolera, sino en el sector agrícola, mejorar la infraestructura, caminos, ferrocarriles, etc, que a largo plazo dejarán más divisas y agilizarán el comercio internacional.

Maduro deberá profundizar la inclusión social de miles de personas no sólo por una cuestión ética, sino porque esta medida estimula el mercado interno y blinda a Venezuela de cualquier turbulencia en la economía internacional.

Con respecto a las dos devaluaciones realizadas en los últimos meses, no significa que la economía esté por explotar, sino que Venezuela intenta situarse al mismo nivel de los países con los que comercia, para no quedar en desventaja, principalmente con China.

Aunque el creciente desabastecimiento de productos básicos –por la incapacidad de producirlos- es una medida urgente que el nuevo gobierno deberá combatir con una mayor industrialización.

VIVIENDA Y VIOLENCIA

La construcción de viviendas ha sido muy activa durante el gobierno de Chávez, sin embargo no fue suficiente. Existen miles de personas sin acceso a un hogar. Pero, en este punto hay que ser cautos, dado que el gobierno debe medir qué cantidad de dinero invierte o se endeuda para construir viviendas, porque el déficit fiscal alcanza el 12%.

China manifestó su predisposición a concederle créditos a tasas muy bajas a Venezuela, siempre y cuando tenga acceso a la Franja del Orinoco, en donde se encuentra una variante del petróleo más espesa y codiciada por algunas industrias.

La violencia y la inseguridad urbana es altísima, pero además de ser un demérito del gobierno chavista, para analizar sus causas y sus posibles soluciones hay que enmarcarla dentro de un contexto regional, ya que en México, Brasil, Honduras y Guatemala ha crecido notablemente.

OTROS DESAFÍOS

El plan 2013-2019 trazado por Chávez, que seguramente su sucesor respetará, prevé una mayor integración regional, mediante el Mercosur, la UNASUR y la CELAC, profundizando la cohesión latinoamericana y del Caribe.

Pero, la escasa victoria de Maduro lo fuerza a dialogar con la oposición y a tomar en cuenta a otros sectores, aunque esto signifique salirse de su agenda. No dispone del margen político que tenía Chávez con un apoyo electoral más amplio.

Por eso, deberá ganarse por propio mérito el apoyo popular, ya que esta victoria sobre Hernique Capriles sonó a empate.

Aunque, los mayores enemigos de la Revolución Bolivariana están dentro del propio gobierno: los funcionarios corruptos y los sectores procapitalistas dispuestos a beneficiar a algunos sectores contrarios a la esencia del chavismo por simple oportunismo.

Por último, Maduro deberá mantener unido al sector civil con el ala militar encabezada por Diosdado Cabello.

La oposición dividida ya tiene a su cara visible, que la mantiene unida: Carpiles. Maduro deberá fortalecerse y evitar una posible implosión del chavismo, ante la ausencia del líder.

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