¿Por qué Gran Bretaña no logra recuperarse de la crisis?

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el diario BAE el 14/09/2012)

Desde hace cuatro años, Gran Bretaña se encuentra en crisis, pero aunque las razones parecen ser siempre las mismas, son presentadas de manera diferente.

La depreciación de un 20% de la libra en 2007 se sumó a la explosión de la burbuja hipotecaria un año después. Luego, sobrevino  el alza en los costos de las materias primas y el petróleo, lo que encareció los insumos para la industria y elevó el precio de los productos, afectando directamente a los consumidores.

Más tarde se produjo el congelamiento de los salarios, el drástico plan de reducción de empleos públicos y el elevamiento de la edad jubilatoria.

Además, se realizaron serios recortes y ajustes en los impuestos, se triplicó por ejemplo la matrícula para acceder a las universidad des, lo que afecta directamente a los jóvenes, ya que los menores de 25 años que sufren un índice de desocupación del 22 por ciento.

¿Qué sucede con la economía británica?

De acuerdo con el Banco de Inglaterra (BoE), la crisis se debe a la carencia de crédito bancario, los crecientes precios de los commodities y la crisis de deuda de la zona euro, a la que Londres no pertenece, pero con la que se interrelaciona directamente.

Un reciente informe del BoE destaca que “el país podría necesitar al menos dos años más para volver a los niveles de producción que había logrado antes de la llegada de la crisis financiera cuatro años atrás”. Además, el primer ministro David Cameron advirtió que la austeridad, que en un principio duraría sólo cinco años, podría extenderse hasta 2020.

Sea esta o no una estrategia para consensuar socialmente nuevas medidas impopulares de ajuste, lo cierto es que las recetas económicas implementadas durante los últimos años, produjeron un estancamiento y se teme una depresión significativa.

La economía británica se contrajo durante tres trimestres consecutivos, dado que en el segundo trimestre del año la baja fue de 0,5 por ciento.

Tal vez, el problema sea el sistema financiero, tal como sucede en otros países de la UE. En lugar de implementar reformas que regularicen y castiguen a los bancos por su irresponsabilidad, el BoE continúa aportando grandes sumas a las entidades privadas al comprar bonos.

De esta manera el Estado podría adquirir préstamos e hipotecas, depurando el sistema financiero, pero gastando el dinero de los contribuyentes, en lugar de estimular la inversión social.

Gran Bretaña no logra repuntar su economía, pero aunque los motivos explicados por el gobierno se deban a una combinación de factores, los bancos siempre aparecen en escena y además son los intocables a la hora de recortar o regular.

El sistema financiero británico conforma una porción más amplia de la economía nacional que en otros países como: Alemania, Canadá, los Estados Unidos, Francia e Italia.

Crisis política

La principal preocupación de la coalición gobernante de Cameron es evitar que las protestas y las huelgas entorpezcan la aplicación de nuevas medidas de ajuste.

En tanto, la deuda pública supera las 1.000 millones de libras y se avizora que trepe por encima del 90% del PBI, pese a las medidas de austeridad.

A las amenazas de los sindicatos con paralizar al país, el gobierno respondió con un cambio de gabinete.

Pero, en realidad, la renovación tiene su origen en la débil alianza política entre tories  y liberal-democráticos y no en la coacción de las agrupaciones sociales.

Los conservadores sostienen que Cameron no ha hecho lo suficiente para frenar la crisis, es decir que piden recortes más violentos, que provocarían efectos más recesivos.

El futuro

Entre las medidas positivas que el ministro de Economía, George Osborne, intentará aplicar se encuentra reforzar el crecimiento mediante el ofrecimiento por parte del BoE de créditos a tasas bajas.

Paralelamente, planea la creación de un banco enfocado en pequeñas empresas y acelerar los proyectos de infraestructura. Así estaría atacando una de las raíces de la parálisis: la construcción.

Pero el BoE considera que la crisis de cuatro años destruyó gran aparte de la capacidad del sistema económico para crecer sin inflación, lo que tornaría contraproducente la inyección de créditos a las empresas, ya que un incremento de los precios atentaría directamente contra las clases medias y bajas.

Si no se regula el desajuste financiero, los indicadores sociales seguirán cayendo y los efectos de la crisis continuarán afectando a los sectores más vulnerables.

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