Siria: un ajedrez cuyas piezas se mueven cada vez más rápido

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el diario BAE el 27/07/2012)

El dramático y complejo panorama bélico que desangra a Siria ingresó en una nueva fase, que involucra a otros actores internacionales que habían permanecido pasivos pero expectantes, como por ejemplo Israel.

Es cierto que Tel Aviv ya no teme una caída de Al Assad, porque los sectores opositores, como el Consejo Nacional Sirio (CNS), son abiertamente prooccidentales, a pesar de que en sus filas haya combatientes islamistas, tal como sucediera en Libia.

Israel aprovechó el anuncio sirio de una posible utilización de armas químicas en caso de un ataque extranjero para manifestar que no lo permitirá.

Pero, ¿de qué manera? ¿Atacando a Siria? Esto es improbable, dado que una implicación directa de la fuerza aérea israelí en este delicado momento puede volver el escenario de Medio Oriente aún más caótico.

Por lo tanto, Israel busca demonizar aún más la figura de Al Assad, tal como sucedió con Kadafi, para legitimar el financiamiento con dinero y armas que se está produciendo desde Occidente a través de las monarquías del golfo, como Arabia Saudí y Qatar.

El gobierno israelí advirtió que la guerrilla chiita libanesa Hezbolah podría recibir armas químicas por parte de Al Assad. Pero, ¿por qué no las recibió antes? En 2006, el avance militar de Israel contra Hezbolah hubiera sido un momento adecuado para lanzar armas químicas, pero eso no sucedió.

De la misma manera que en el caso libio, éste es otro intento de naturalizar un cambio de régimen por la vía del apoyo a los rebeldes opositores sin importar la elevada cifra de muertos y desplazados.

Por otro lado, el gobierno sirio también utiliza a su favor el polémico anuncio de las armas químicas. Siria no es firmante del tratado de no proliferación de este tipo de armamento, por eso intenta disuadir a los países abiertamente hostiles como los Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, pero principalmente a los árabes del Golfo y Turquía.

En tanto, el tercer veto dentro del Consejo de Seguridad de la ONU ejercido días atrás, por Rusia y China, con respecto una intervención militar pone a salvo al régimen de Al Assad, por lo menos de un ataque de la OTAN similar al que recibió Kadafi.

Cambio de estrategia

El año pasado, Occidente negaba públicamente el apoyo que recibían los rebeldes sirios; sin embargo, durante 2012 la manipulación de los medios y la diplomacia occidental intentaron demostrar que ése es el camino correcto para derrocar a un gobierno cada vez más desacreditado por la OTAN.

Si bien es cierto que Siria no es una democracia, y que a comienzos de la llamada Primavera Árabe el gobierno de Al Assad aplastó a los manifestantes pacíficos que pedían un cambio, la llegada de mercenarios y el apoyo externo volvió más poderoso al Ejército Libre de Siria (ELS), el brazo armado del CNS.

Es importante destacar cómo, a diferencia de lo que sucedió en Libia, sólo unos pocos oficiales del ejército y diplomáticos se pasaron a la oposición.

La muy probable presencia de yihadistas libios en territorio sirio, la confesión abierta por parte del gobierno británico del apoyo material a los rebeldes y el pedido explícito de la oposición republicana norteamericana para que se realice una intervención directa, demuestra el intento de reconfigurar el mapa de Medio Oriente que manifiesta Occidente.

Un cambio en el gobierno de Siria debilitaría a Irán y a Hezbolah y alejaría la enorme presencia de Rusia de su mayor aliado en el Mediterráneo, en donde se encuentra la base militar de Tartus, lugar en el que podría alojarse la flota de guerra que actualmente se encuentra en el Mar Negro.

Por otro lado, la ofensiva de Turquía con el avión derribado en las costas sirias y la provisión de armamento a través de su territorio a los rebeldes alerta a Rusia, dado que el aumento de la influencia de Ankara en Siria podría extenderse al convulsionado y separatista Cáucaso ruso, étnicamente turco y religiosamente musulmán.

La importancia de Rusia

El Kremlin ve irreversible la caída de Al Assad, por eso llama a formar un nuevo gobierno de coalición para no perder su influencia.

Por otro lado, es posible que Obama y sus aliados en la ONU soliciten la intervención militar de la ONU pero no para efectuarla, sino para usar como excusa que Rusia y China no lo permiten y legitimar así la opción que se está incrementando por estas horas: el apoyo directo a lo rebeldes.

Las masacres de Hula y Tremseh amplían el descrédito internacional de Al Assad; por eso es difícil que el ejército sirio –que innegablemente cometió graves excesos– sea responsable de asesinatos en serie de civiles: en lugar de que ello escarmiente a los guerrilleros opositores, sirve de excusa a los enemigos externos para continuar financiando mercenarios.

Por otra parte, el intento de mostrar a Siria como una dictadura antiimperialista se contradice con el recibimiento con honores que Sarkozy le brindó años atrás a Al Assad en la cumbre de la Unión por el Mediterráneo en París. Además, en 2010, Washington envió a un nuevo embajador a Damasco, que luego retiró en octubre de 2011.

El golpe dado por el ELS la semana pasada al atentar contra el custodiado edificio del Ministerio de Seguridad y asesinar al cuñado de Al Assad podría ser el comienzo de la caída del régimen, que claramente está siendo empujado por la desinformación y por el incremento del apoyo a los rebeldes prooccidentales.

Publicado originalmente en:
http://www.diariobae.com/diario/2012/07/27/15347-un-ajedrez-cuyas-piezas-se-mueven-cada-vez-mas-rapido.html

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