¿Quiénes son los que niegan el cambio climático?

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el sitio Observador Global el 17/06/2012)

Existen grupos políticos y compañías multinacionales que descreen de los informes científicos sobre el aumento de la temperatura por causa de las actividades industriales. Estos sectores ideológicamente conservadores se benefician de la duda y de que no se tomen medidas para evitar el deterioro del medioambiente. Desde la cumbre Río Clima, que precede a Río+20, se está debatiendo cómo implementar una economía verde.

Así como existe una corriente que niega la Teoría de la Evolución de Charles Darwin, se desarrolló también un grupo de escépticos sobre el cambio climático.

Generalmente, los partidarios de ambas negaciones comparten el mismo tipo de creencias ultrarreligiosas, que toman la Biblia al pie de la letra, y se agrupan dentro de los mismos partidos políticos conservadores, como por ejemplo el Tea Party norteamericano.

Los activistas escépticos se burlan de Darwin y del aumento de la temperatura global frente a las más evidentes pruebas y consideran que la comunidad científica está siendo manipulada.

Son generalmente los mismos sectores que se oponen a los derechos de los homosexuales, al divorcio, a toda clase de transformación de la sociedad y algunos llegan al extremo de cuestionar que el uso del preservativo detenga el avance del SIDA.

Además, esos grupos suelen negar la acción contaminante de los pesticidas en los cultivos.

Aunque, en realidad, se sospecha que detrás de estos fanáticos se encuentran grandes intereses económicos que son partidarios de continuar con la emisión de gases de efecto invernadero y de que aumente la temperatura del planeta.

¿QUÉ POSTULAN LOS ESCÉPTICOS?

Ante el derretimiento de los glaciares, los negacionistas aducen que son ciclos naturales de calentamiento y enfriamiento y hasta pronostican que a fines de siglo la temperatura descenderá varios grados, algo similar a una era glacial a pequeña escala.

Según los escépticos, esas eras son provocadas por cambios solares y hasta aseguran que el Sistema Sola entero se está calentando, lo que desecha la teoría de que el aumento de temperatura se produzca por las actividades industriales.

Una parte del Partido Republicano norteamericano y la industria del carbón y petrolera británica y transnacional son los principales opositores ideológicos a los ambientalistas.

Los que sostienen la negación al cambio climático argumentan que se intenta evitar que los países usen combustible fósil, y por tanto que se desarrollen como competencia.

Además, la imposición de un gravamen a las industrias contaminantes es considerada un saqueo por el Estado, ya que también estos sectores suelen oponerse a todo impuesto que sea destinado a invertir en el gasto público.

ANTES DE RÍO+20

Previo a la conferencia sobre Desarrollo Sustentable de Río+20, se está desarrollando en Brasil la cumbre Río Clima en donde se le dará un papel preponderante a la emisión de carbono y al aumento de la temperatura.

Dado que los temas principales de Río+20 incluyen tangencialmente el cambio climático, Río Clima aborda cuestiones sobre cómo abordar una economía verde, política climática y desarrollo mediante bajas emisiones de carbono.

El diputado brasileño Alfredo Sirkis, del Partido Verde (PV), es uno de los participantes de Río Clima y en entrevistas realizadas a varios medios de prensa se mostró como uno de los máximos detractores de los negacionistas del cambio climático.

El legislador advirtió que si se sigue la actual emisión de carbono como pretende la industria petrolera y del carbón, “se corre el riesgo de llegar al final de este siglo con un aumento de la temperatura de 4,5 grados, que derivará en otros efectos como la liberación del gas metano del Ártico y del fondo del mar y la pérdida de la capacidad de absorción de carbono de los océanos y de las selvas tropicales”.

¿QUIÉNES SE BENEFICIAN CON EL NEGACIONISMO?

Existen similitudes entre el lenguaje y la publicidad usada por las multinacionales petroleras, responsables de gran parte de la emanación de carbono y las adoptadas por Philip Morris en la década del sesenta, cuando había un lobby de las tabacaleras.

Desde el gobierno de Estaos Unidos, principalmente desde la administración Bush, el ex vicepresidente Dick Cheney, ligado a la petrolera ExxonMobil, promovió el escepticismo del cambio climático.

El diario Washington Post, en junio de 2007 publicó que la Corte Suprema criticó al Ejecutivo por no regular los gases de efecto invernadero y se refirió a una declaración de Cheney en la que ponía en duda la contribución humana al calentamiento global.

Pero las empresas que se benefician de que no se tomen medidas que frenen el cambio climático, por lo tanto se oponen a la cumbre Río Clima, son diversas.

Las compañías de aguas vana sacar ventaja de las crecientes sequías, las agrícolas y de granos también, por el mismo motivo y para desarrollar biocombustibles, una vez que los hidrocarburos escaseen.

Las empresas aseguradoras ganarán mucho por la mayor frecuencia de los huracanes que pronostican los científicos del clima. Pero, sobre todo, las energéticas ligadas al gas, el petróleo y el carbón, teniendo en cuenta que este último es barato, accesible y abundante, pero al mismo tiempo altamente contaminante.

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