Venezuela y Estados Unidos, atados por el petróleo

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el sitio Observador Global el 26/04/2012)

Caracas continúa siendo uno de los principales proveedores de crudo de Washington, pese a las tensas relaciones. Sin embargo, en los últimos años el gobierno de Chávez disminuyó el envío de hidrocarburos a su vecino del norte, mientras que Washington comenzó a diversificar sus proveedores. ¿Es el comienzo de un distanciamiento comercial o la política petrolera de ambos países está por encima de cualquier circunstancia?

Finalizada la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos ocupó un lugar hegemónico en el mundo, tanto geopolítico como económico. Para mantener ese privilegio debió asegurarse que las fuentes de energía fueran accesibles.

A fines de la década del cuarenta, Washington comenzó a importar petróleo, ya que las reservas locales no daban abasto con la demanda industrial. En ese entonces, la política energética dejó de ser una cuestión interna para convertirse en un objetivo clave de la política internacional y en una cuestión de estado.

En la década del cincuenta, el petróleo importado llegó a ser del 10% del que consumía, y en el decenio siguiente pasó al 18%.

En 1973, con la crisis del petróleo en los países árabes y el aumento del precio del barril, la importación de crudo cruzó la barrera del 30%, agudizándose con la Revolución Iraní de 1979.

La marca psicológica del 50% se alcanzó en 1998 no sólo por el crecimiento de la demanda, sino también por la caída de la producción interna, el agotamiento de los pozos y el fracaso en las nuevas exploraciones.

Actualmente, Estados Unidos importa alrededor del 60% que requiere.

DEPENDENCIA DE VENEZUELA

Como la necesidad de hidrocarburos de Estados Unidos es cada vez más alta, Washington no puede elegir a qué países comprarlo, con la excepción de Irán, que mantiene un bloqueo.

Por eso, a pesar de la rispidez de las relaciones con Caracas, Estados Unidos adquiere de Venezuela alrededor del 8% del petróleo que compra.

La importancia de las plantas de refinado es otro tema que mantiene la dependencia del petróleo de Venezuela, que en general es de mejor calidad y más espeso que el de otras latitudes. En Estados Unidos existen plantas especiales para refinar ese petróleo, producto de épocas en las que las relaciones entre ambos países eran más cordiales.

Por otro lado, la venta de crudo a Estados Unidos proporciona la mayor fuente de ingresos de Venezuela.

TENSAS RELACIONES POLÍTICAS

La expulsión recíproca de embajadores y las acusaciones cruzadas entre ambos países no perjudicó en absoluto el envío de crudo desde Venezuela. Es más, Caracas envía a varios estados norteamericanos petróleo por debajo de su valor de mercado y además, la empresa nacional venezolana PDVSA es dueña del 10% de las estaciones de servicio en Estados Unidos, de ocho refinerías y del total de la compañía Citgo, que opera en territorio norteamericano.

Los nexos de PDVSA con Irán produjeron que Washington sancionara en 2011 a la petrolera venezolana, sin embargo el impacto en el intercambio de petróleo por divisas no se vio alterado.

Estados Unidos ha demostrado en el pasado que su rivalidad con Irán es una excusa, ya que el bloqueo no se respeta.

En épocas del presidente Ronald Reagan estalló el conflicto Irán-Contra cuando salió a la luz la venta de armas a Irán por parte de Estados Unidos, a cambio de dinero que fue utilizado para financiar a la oposición armada nicaragüense. En ese momento, Irán se encontraba en guerra con un aliado de Estados Unidos: el Irak de Saddam Hussein.

¿HACIA UNA DESCONEXIÓN?

Con la llegada de Barack Omaba a la Casa Blanca se impulsó un incremento de la producción petrolera interna, a pesar de las protestas de los ambientalistas, dado que varios yacimientos se encuentran en áreas que contienen una rica biodiversidad.

Los nuevos hallazgos y la utilización de otras fuentes están reduciendo la curva de importación de petróleo de Estados Unidos por primera vez desde la década del cuarenta.

Por otro lado, Venezuela disminuyó el envío de petróleo a Estados Unidos de 1,5 millones de barriles diarios en 2001 a 979 mil barriles en 2011, de acuerdo con datos oficiales.

Los motivos de esta reducción venezolana son principalmente dos. El primero es la diversidad de nuevos mercados que logró encontrar el gobierno de Hugo Chávez: China, Argentina, Paraguay y Uruguay.

Además, entre 200.000 y 300.000 barriles por día van a su programa de solidaridad con Cuba y otros países caribeños en los que Venezuela mantiene una hegemonía política.

La segunda razón es la disminución de la producción real de crudo.

EL FUTURO DE LA DEPENDENCIA

Ambos países han intentado diversificar sus mercados petroleros. Sin embargo, el alto precio del barril provoca que Venezuela continúe vendiéndole crudo a un cliente tan importante como Estados Unidos.

Por su parte, Washington comenzó a importar petróleo desde Colombia, Brasil y Ecuador, mientras que los frutos de la invasión a Irak ya empiezan a materializarse.

Sin embargo, aun no puede desdeñar la compra a Venezuela, ni siquiera con el desarrollo de energías alternativas, dado que aun permanecen en fase de investigación y de desarrollo incipiente.

Publicado en:
http://observadorglobal.com/venezuela-y-estados-unidos-atados-por-el-petroleo-n44953.html

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