Historias cruzadas en Chile

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el diario BAE el 16/02/2012)

Desde que llegó Sebastián Piñera al poder pareciera que todos los conflictos sociales explotaron simultáneamente en Chile: fuertes protestas estudiantiles, huelgas en el sector de la salud, militarización del territorio mapuche y graves casos de racismo contra las empleadas domésticas.


Día de playa en Concón: la empleada sostuvo la sombrilla por horas

Lejos de coincidir con esta excusa que presenta el gobierno, por no brindar un indicio de solución a ninguno de estos problemas, es importante destacar que varias de las desigualdades sociales permanecían invisibles a los ojos del mundo durante las dos décadas que duró el gobierno de la Concertación.

Sin embargo, este desequilibrio social se basa en la distribución inequitativa del ingreso y en los prejuicios sociales, a pesar de que durante mucho tiempo Chile fue un ejemplo de desarrollo macroeconómico, en el que en realidad se ocultó una sociedad polarizada, con un fuerte sistema represivo y una de las concentraciones de riqueza más altas de la región.

La indignación por el maltrato a las llamadas “nanas”, surgió en la acomodada localidad de Chicureo, al norte de Santiago, cuando a las empleadas domésticas se les prohibió caminar por la ciudad, debiendo trasladarse en camionetas que las llevaran y trajeran a su lugar de trabajo.

Además, debían vestir permanentemente su uniforme y se les prohibió el acceso -como usuarias- a lugares de baño público y al club de golf entro otros sitios exclusivos.

La discriminación a las empleadas es histórica y se profundizó durante la dictadura de Pinochet, cuando los ricos crearon guetos, en los que continúan imponiendo sus reglas.

Pero, la sociedad chilena se está quitando lentamente la venda de los ojos y por eso se indignó ante lo que consideró una actitud intolerable dentro de la cotidiana discriminación hacia las nanas, que en su mayoría tienen rasgos mapuches.

Por eso, también gran parte de la sociedad de clase media apoyó durante el año pasado la consigna de una educación universal, gratuita y de calidad y lo está empezando a hacer con la salud.

La tendencia a integrar a los históricamente marginados está surgiendo ahora con más fuerza, pero el poder político actual con sus poderosas compañías aliadas se opone a cambiar el status quo.

Aunque, los chilenos durante veinte años compraron el discurso antidictadura de la Concertación, están comenzando a despertarse y a reconocer que esta fuerza política mantuvo gran parte de las desigualdades del régimen anterior.

Otro importante conflicto social que el gobierno no logra esconder e intenta desvirtuar es el del levantamiento mapuche.

La estigmatización de este pueblo originario, que reclama sus tierras apropiadas en parte por el Ejército Chileno en 1860 y entregadas a empresas madereras multinacionales durante el gobierno de Pinochet, llegó al punto de enviar militares a la región de la Araucanía y de utilizar la Ley Antiterrorista para poder reprimir, encarcelar y torturar.

En plena democracia han muerto diez mapuches por la acción desmedida de los Carabineros y han sido torturados, secuestrados y amenazados otras decenas de activistas.

Aunque el conflicto con los mapuches comenzó cuando el General Cornelio Saavedra Rodríguez, nieto del presidente de la Primera Junta de Buenos Aires, conquistó para Chile el territorio mapuche, luego de que el francés Orélie Antoine de Tounens, se proclamara Rey de La Araucanía y de la Patagonia.

Luego de la esperanza del pueblo mapuche de poder pedir justicia por el robo de sus tierras, que surgió con el restablecimiento de las instituciones en 1991, sobrevino la desilusión por la respuesta insatisfactoria que le dieron los gobiernos democráticos.

El gobierno y las empresas forestales acusan a los mapuches de violentos. Aunque en varias de sus marchas hubo incidentes, la comunidad nunca reivindicó el vandalismo como método de protesta, por eso se puede concluir que habrán sido casos aislados o de infiltrados para desprestigiar el reclamo.

Asimismo, se los acusa de provocar los recientes incendios de los bosques. Aun no se ha completado la investigación sobre estos actos delictivos, pero varios analistas apuntan a que las únicas que se benefician son las compañías forestales que cobrarán importantes seguros por la destrucción de árboles que poseen una madera tomada por la avispa perforadora y otros parásitos.

Sea como fuere, el Fiscal Nacional, Sabas Chahuán, ignoró el pedido del gobierno de designar fiscales especiales para investigar los incendios, por temor a que la pesquisa sea manipulada desde La Moneda. Por el contrario, destacó que los funcionarios existentes en la zona son capaces de dirigir la investigación.

La militarización del Wallmapu, el territorio mapuche, mediante carabineros, militares y guardias privados de las compañías forestales, es parte del control social ejercido por una minoría poderosa que se fortaleció durante la dictadura.

Afortunadamente, estos temas están cobrando notoriedad e indignación dentro de la misma sociedad, que vislumbra que una mayor equidad e inclusión es sinónimo de prosperidad y de paz.

Publicado en:
http://www.diariobae.com/diario/2012/02/15/8171-historias-cruzadas-en-chile.html

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