Paraguay: ¿Y dónde está la guerrilla?

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el sitio Observador Global el 11/06/2010)

El presidente paraguayo Fernando Lugo pisa sobre terreno blando. Cumplido el período de Estado de Excepción dictado en cinco departamentos del norte del país, los militares no pudieron dar con la ya célebre guerrilla fantasma del EPP. Cada vez con menos apoyo del poder político y sustentado por la fuerza del movimiento sin tierra, Lugo ve cada vez más lejana la posibilidad de concretar la reforma agraria que prometió en su campaña. A merced de los sectores que sobredimensionaron a la supuesta guerrilla que nadie encuentra y de los grupos políticos que pretenden retornar al poder mediante cualquier vía, el presidente de los paraguayos enfrenta uno de los peores momentos de su gestión.

Militares paraguayos desplegados en el norte del país

Artículo original:
http://observadorglobal.com/paraguay-y-donde-esta-la-guerrilla-n7911.html

El balance que se puede realizar luego de la operación militar en el norte de Paraguay, confirma las presunciones de los organismos de Derechos Humanos: la exageración del peligro de una guerrilla es afín a los intereses de los grandes terratenientes, con el objetivo de limitar la fuerza de los campesinos sin tierra y de debilitar al ya golpeado presidente Fernando Lugo.

La operación de prensa encabezada por el conservador diario ABC, en conjunto con legisladores opositores y tradicionales hacendados, creó un anacrónico clima prebélico, en el que se destaca la presencia de la guerrilla EPP (Ejército del Pueblo Paraguayo). Este supuesto grupo armado, que cuenta con alrededor de quince o veinte miembros  -o la exagerada cifra de 200, de acuerdo con el diario El País de España- tendría el apoyo de los guerrilleros de las FARC de Colombia, según la policía paraguaya.
Una guerrilla irreal

No existen datos concretos sobre este grupo. Sin embargo, se lo relaciona con el brutal asesinato de la hija del ex presidente Raúl Cubas en 2004, con el secuestro del empresario rural Fidel Zavala, liberado en enero pasado, luego de más de tres meses de cautiverio, y con la matanza de un policía y tres civiles en un enfrentamiento en el norte del país en abril.

El EPP es una guerrilla atípica, no cuenta con documentos doctrinarios, ni se le conoce un brazo político, sus dirigentes son poco conocidos y no realiza acciones proselitistas para ampliar sus bases. En caso de existir, no sería un grupo marxista como se lo quiere presentar, sino una banda armada mafiosa o bien una excusa de los terratenientes para militarizar cinco departamentos del norte en los cuales rigió el Estado de Excepción, promulgado por un mes por el Congreso, desde el 24 de abril.

La medida tomada por el Parlamento se aplicó en cinco departamentos del norte: San Pedro, Amambay, Presidente Hayes, Alto Paraguay y Concepción.

La prensa conservadora asegura que al igual que las FARC, el EPP tiene nexos con el narcotráfico, hecho que no se ha podido comprobar.

Luego de la finalización del toque de queda en el norte, que incluyó el desplazamiento de 3.300 militares y policías, no se capturó a ningún guerrillero, y ni siquiera se pudo localizar al EPP. Afortunadamente, no se cometió ningún abuso de gravedad por parte de las fuerzas de seguridad, que estaban habilitadas a realizar detenciones sin necesidad de una orden judicial.

Pero la operación dejó sus huellas en la sociedad, que había quedado sensibilizada tras el secuestro de Zavala. La maquinaria de prensa de los terratenientes logró imponer en la opinión pública la existencia de una amenaza inexistente y de un mayor control militar de sus fincas para protegerse de los campesinos sin tierra.

De esta manera, el intento de “colombianizar” la situación política paraguaya apunta a implicar al presidente Lugo, ya que su procedencia de izquierda, sus medidas sociales inclusivas y su intento de realizar una reforma agraria lo convierten en enemigo de los tradicionales y poderosos dueños de la tierra.


¿Hasta cuándo mantendrá Lugo el equilibrio?

El ex obispo llegó a la presidencia sin un partido propio, de la mano de un conglomerado de fuerzas dispares, como el Partido Liberal, sectores campesinos, socialistas y partidos independientes.

A los pocos meses de su asunción, las diferencias ya eran irreconciliables. Por ejemplo, el vicepresidente Federico Franco ha intentado en varias oportunidades destituir a Lugo, mediante un juicio político.

Actualmente, el presidente cuenta en el Congreso con un solo diputado leal y dos senadores, pero mantiene a varios ministros de su gabinete a su lado, como también a socialistas y a miles de campesinos.

Precisamente, ésa es la base del poder de Lugo, el movimiento sin tierra, que espera la reforma agraria prometida para desplazar a los terratenientes que ocuparon la tierra con el aval de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989).

Varios de los hacendados que están en la mira son denominados “brasiguayos”, porque son descendientes de brasileños. La transformación de la producción agropecuaria paraguaya en un país sojero, cuyo principal mercado es China, produjo que el 25 % de las tierras fértiles se dedicaran a este cultivo, dejando afuera al tomate o a la papa, que en gran parte se debe importar.

El nulo control del norte del país por parte del gobierno le da vía libre a los terratenientes para imponer su propia ley. En tanto, ocurre lo mismo con los grupos de narcotraficantes de origen brasileño.

De acuerdo con varios periodistas paraguayos, los cárteles PCC (Primer Comando de la Capital de Sao Paulo) y el Comando Bermelho se enfrentan entre sí en el norte de Paraguay. Además, varios analistas vinculan a estos narcotraficantes con los terratenientes, por eso la única amenaza de los hacendados serían los campesinos sin tierra, que tomaron por la fuerza varias fincas para presionar al gobierno de Lugo para que tome medidas más duras contra los ilegales dueños de la tierra.

Lugo no tiene margen político para realizar la reforma agraria, a pesar de que el 77 % de la tierra fértil se encuentre en manos del 1,7 % de la población. Aunque el presidente dio pasos importantísimos en la implementación de la salud gratuita a todos los paraguayos y en la negociación con Brasil del reparto de energía de la central hidroeléctrica de Itaipú.

Pero, el apoyo político es cada vez más tenue. Aun no se ha producido un golpe similar al de Honduras porque los sectores opositores se encuentran muy divididos.

Lugo pisa sobre terreno blando, dado que su máximo apoyo es el movimiento sin tierra, que ya comienza a vislumbrar que las limitaciones políticas del presidente le impiden concretar la reforma agraria que prometió en la campaña, lo que lo dejaría solo, a merced de los sectores que sobredimensionaron a una supuesta guerrilla y de los grupos políticos que pretenden retornar al poder.

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