Carbón: Ese maldito combustible

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el sitio Observador Global el 21/04/2010)

En un mundo en el que el petróleo comienza a escasear, nuevas fuentes de energía deben ser exploradas para abastecer a la humanidad el día que la tierra ya no brinde más su oro negro. Ante esta realidad, las potencias no solo no demuestran demasiado interés en explotar energías renovables sino que los expertos aseguran que no existe una fuente capaz de reemplazar el uso que la humanidad le da hoy al petróleo. Justo cuando nuestro planeta requiere soluciones ecológicamente inteligentes, varios países apuestan todo al carbón, la fuente energética que más gases de efecto invernadero libera a la atmósfera y que ennegreció los bosques británicos durante el Siglo XIX.

Artículo original:
http://observadorglobal.com/carbon-ese-maldito-combustible-n6945.html

El desarrollo mundial de fuentes de energía alternativa, barata y limpia avanza muy lentamente. El gas y petróleo, masivos y contaminantes se utilizan en una proporción muy superior a la energía eólica, los biocombustibles, el hidrógeno, la energía solar y la fuerza de las mareas.

Las proyecciones no presentan un futuro muy diferente, ya que en las dos potencias más contaminantes (Estados Unidos y China) se estimulan desgravaciones fiscales para que se utilice carbón y energía nuclear para alimentar a las plantas eléctricas. En tanto, el creciente desarrollo industrial de India también apuesta por el incremento de estos combustibles tóxicos.

Se puede deducir que la tendencia es ir buscando fuentes diferentes al gas y al petróleo, pero en lugar de elegir las más limpias y seguras se optan por fuentes antiguas y más contaminantes como el carbón y la energía nuclear, cuyos residuos presentan grandes dificultades de ser desechados de forma ecológica.

Las causas

La sobreexplotación de los campos petrolíferos encarece cada vez más la extracción de crudo. Los yacimientos se encuentran cada vez menos accesibles, a mayor profundidad, en medio del océano o en países políticamente volátiles. Por eso, se presume que en las próximas décadas la dificultad de conseguir gas y petróleo lo va a tornar poco rentable para las compañías.

Por otro lado, tanto Washington como Pekín cuentan con importantes reservas de carbón, pero muy pocas de petróleo, si se lo compara con la cantidad que utilizan. Estados Unidos posee las reservas más cuantiosas de carbón, seguido por Rusia y China.

Aquellos bosques negros

Símbolo de la Inglaterra victoriana, el carbón fue utilizado como materia prima a lo largo de todo el siglo XIX, hasta que fue sustituido en gran parte por el petróleo.

El hollín que cubrió la corteza de los árboles de los bosques ingleses luego de la Revolución Industrial produjo la desaparición de varias especies animales y vegetales.

La premura de China por abastecerse de energía va a llevar, de acuerdo con el gobierno de Pekín, a construir mil nuevas centrales eléctricas alimentadas por carbón en los próximos veinte años.

De acuerdo con el Departamento de Energía de Estados Unidos, China va a aumentar su producción de carbón en un 130 % entre 2005 y 2030, lo que va a provocar una grave alteración del medio ambiente y una fuerte presión de la comunidad internacional para detener la emisión de dióxido de carbono.

Según el mismo Departamento, China es el primer consumidor mundial de carbón (un 38 % de consumo mundial), le sigue Estados Unidos (con el 18,4 %) y en tercer lugar se ubica India (con un 7,7 %).

El carbón tiene varios beneficios. Se lo utiliza para manufacturar coque, un derivado muy sólido que se emplea en la industria siderúrgica. Además, el carbón proporciona energía y calor para diversas industrias, alimenta las plantas de electricidad y se lo puede transformar químicamente para producir carbón líquido y gaseoso (syngas). En su estado líquido es un fluido similar al petróleo crudo.

Pero no sólo los países asiáticos van a incrementar el uso del carbón. En el presupuesto energético del 2005 presentado al Parlamento estadounidense, el Estado norteamericano anunció el subsidio a la producción de carbón por sobre otras fuentes.

En ese momento, la administración Bush previó la explotación de un “carbón limpio”, que cumpliese con las medidas internacionales de cuidado del medio ambiente. Lo cierto es que el carbón es la fuente energética que más gases de efecto invernadero libera a la atmósfera.

Entre los países que se oponen a aumentar el uso del carbón y prefieren optar por fuentes más ecológicas se encuentran Brasil, Argentina, la Unión Europea y Japón.

Los límites

Pero, como toda fuente energética no renovable, el carbón va a alcanzar el ápice, es decir el momento en el que la demanda iguale a la oferta y luego se establezca una meseta hasta que la producción comience a descender.

Se espera que el petróleo alcance este punto dentro de dos o tres años. Pero, para el carbón se estima que van a pasar varias décadas para su extinción.

El parlamento alemán le encargo una investigación al Energy Watch Group, que concluyó que las reservas de carbón pueden llegar a durar 130 años al ritmo actual de explotación.

La meseta se presentaría entre 2030 y 2040, año en el que comenzaría el inevitable descenso ante una demanda voraz. Aunque, existen algunos escépticos que aseguran que la época del carbón fácil ya ha pasado y que para extraerlo y procesarlo en grandes cantidades industriales va a haber que incrementar demasiado las inversiones.

A pesar de que el carbón sea un sustituto rentable, accesible y por mucho tiempo barato, del gas y el petróleo, no se puede predecir hasta qué punto las presiones de los ecologistas van a lograr torcer esta tendencia creciente de cambio de suministro. Quizás sea el deterioro medioambiental y sus consecuencias económicas lo que disuada a las potencias contaminantes para que den marcha atrás y opten por fuentes renovables y limpias.

2 respuestas a Carbón: Ese maldito combustible

  1. Buenas reflexiones ¿quiza te falten algunas sobre las propiedades globales de las kinas de carbón que por el mundo existen? creo recordar que ya en los setenta las grandes transnacionales energeticas y financieras estaban comprando minas de carbón en Africa y otros continentes, no para explotarlas de inmediato, para hacerlo cuando llegase el caso de que su demanda frente al agotamiento del petroleo y del gas, justificase precios e inversiones… y, sobre todo, sobre todo, control: poder de dominio.
    Un abrazo.
    Mikel

  2. Maximiliano Sbarbi Osuna dice:

    Hola Mikel !!

    Gracias por tu comentario.

    Voy a tomar en cuenta lo que me pedís sobre las minas de carbón situadas en todo el mundo y voy a tratar de averiguar a quièn pertenecen. Interesante el tema.

    Un abrazo !!

    Maximiliano

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