Somalía, la hambruna que precede al combate

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el diario BAE el 16/03/2010)

El control de gran parte de Somalía por parte de la milicia islámica Al Shabab y la corrupción, descubierta recientemente, en el Programa de Mundial Alimentos (PAM) de la ONU, está provocando una crisis que dejaría sin comida, agua y medicamentos a tres millones de personas.


Un informe elaborado por la propia ONU, que se filtró a la prensa y que publicó parcialmente el diario The New York Times, revela gravísimas manipulaciones en la ayuda mundial al castigado pueblo de Somalía, que hace 19 años que se encuentra atrapado en una guerra civil.

De acuerdo con el informe, los tres contratistas que trabajan con la ONU en Somalía utilizan los alimentos en beneficio propio, ya que venden parte de la ayuda a grupos armados. La mitad de los insumos que la ONU aporta se desvían a las guerrillas pro estadounidenses y también al gobierno de transición sostenido por Washington, la Unión Africana (UA) y la ONU.

Por su parte, las milicias islámicas, que controlan la capital Mogadiscio, el centro y el sur del país, obtienen beneficios al cobrar un impuesto a los vehículos de la ONU que transportan los alimentos a las poblaciones más alejadas de la costa.

Pero, los sectores que más se favorecen son los clanes que luchan junto con el ejército somalí contra los religiosos de Al Shabab.

Las ganancias que obtienen las guerrillas pro norteamericanas con el robo de los suministros del PAM son utilizadas para comprar armas. Además, los grupos armados crean un clientelismo con parte de la población, por el que captan más militantes a cambio de dinero y comida.

En tanto, el informe también denuncia que el gobierno de transición somalí vende visados diplomáticos a los únicos somalíes que tienen los recursos necesarios para comprarlos: varios de los piratas que actúan en las costas del Océano Índico desde 2007 y que han podido ingresar a Europa con pasaportes oficiales del gobierno somalí.

Según el documento, el nivel de corrupción es tal, que hasta varios empleados de la ONU en Somalía están involucrados en la malversación de los recursos del PAM.

Abdulá Ali Luway, un empresario contratado por el PAM y UNICEF, habría sido un doble agente que colaboraba con Al Shabab al gestionar el pago de rescates de los occidentales secuestrados, de acuerdo con el informe.

A comienzos de marzo Al Shabab, que domina la mayor parte del país prohibió la distribución de alimentos de la ONU en Somalía. Esta acción evidencia que el PAM se estaba utilizando para fortalecer a las guerrillas anti islámicas.

Al Shabab, aliada de Al Qaeda, había llegado al poder en 2006, luego de 15 años de ausencia total de gobierno en Somalía. Inmediatamente, el ejército de Etiopía invadió el país en concordancia con bombardeos estratégicos norteamericanos, lo que provocó la huída de los religiosos. En junio del año pasado, Al Shabab logró nuevamente hacerse con el control de gran parte del país, al igual que la capital y la ciudad de Baidoa, en donde reside el gobierno provisional sostenido por los EE.UU.

Clima de guerra

Ante el incremento de la ofensiva de Al Shabab, Washington anunció días atrás que podría suspender su aporte al PAM, lo que pondría en riesgo a los tres millones de civiles que necesitan desesperadamente la ayuda externa.

Al Shabab había bloqueado en enero la distribución de los alimentos, lo que provocó que la ONU se replanteara un cambio de estrategia, ante la fortaleza de los religiosos. Ahora, Washington y la UA podrían buscar el apoyo de la población somalí, pero no mediante la manipulación de los alimentos, sino bloqueando las ayudas en este momento que Al Shabab domina el país.

De esta manera, la extorsión consiste en que si los civiles apoyan la inminente ofensiva bélica que se vine anunciando en los medios desde comienzos de marzo, se podría liberar a Somalía de un duro régimen islámico y de la hambruna, ya que inmediatamente se daría la orden de continuar con la ayuda.

Desde junio pasado, cuando la capital provisional cayó en manos de los religiosos, los EE.UU. y Francia entrenaron a miles de somalíes en campos situados en Etiopía, Yibuti y Kenia. El ataque que comenzaría en estos días estaría compuesto por unos cinco mil soldados somalíes, que se suman a las tropas de la UA (otros 5 mil) y es posible que se vuelvan a sumar fuerzas etíopes.

Por su parte, Al Shabab contaría con unos 5 mil soldados. En tanto, el gobierno de los EE.UU. anunció que va a proporcionar logística, armas y en caso de que fuese necesario, aportaría fuerzas especiales en tierra.

No es casual que Washington anunciara ahora que podría suspender su participación en el PAM, ni tampoco que el informe sobre la corrupción dentro de la ONU se publique precisamente en estos días. Con este anuncio se crearía un consenso internacional para interrumpir la ayuda alimentaria hasta después del ataque. Evidentemente, la ofensiva bélica sobre Mogadiscio se está preparando no sólo en el terreno militar, sino también a nivel diplomático y mediático.

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