A privatizar que se acabó el comunismo

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el diario BAE el 9/11/2009)

La era neoliberal inaugurada por Margaret Thatcher y Ronald Reagan experimentó un impensado apogeo con la caída del Muro de Berlín, el fin de la Guerra Fría y la implementación de las doctrinas del libre mercado más allá de la Cortina de Hierro. El final de la pared que dividía a Alemania constituyó el símbolo más fuerte del derrumbe del sistema comunista, sin embargo hubo antecedentes que precipitaron este acontecimiento.

puerta_de_brandemburgo

Las políticas de Glasnost (apertura) y Perestroika (reforma) aplicadas por el régimen soviético de Mijail Gorvachov comenzaron a fijar un rumbo económico y político hacia un socialismo de mercado al estilo escandinavo o hacia una socialdemocracia europea.

Sin embargo, en Polonia, en 1980 se gestó un movimiento obrero democrático que desafió al gobierno comunista. Se denominó Solidaridad y su líder fue Lech Walesa.

El régimen comunista polaco no podía tildar a los miembros de Solidaridad de capitalistas, ya que sus militantes eran trabajadores y llevaban las manos ásperas y martillos como elemento de trabajo. Solidaridad luchaba para detener el precio de la carne y además para disponer del derecho a huelga en las empresas polacas, que eran 100 % estatales.

Los afiliados de Solidaridad se fueron multiplicando hasta alcanzar a la mayoría de los obreros polacos, con lo cuál, podrían tomar medidas de fuerza y paralizar la producción.

Tal desafío a un gobierno aliado de la URSS, podría poner en peligro la supervivencia del sistema en el resto de Europa.

Solidaridad se convirtió en un partido político que triunfó en las elecciones de junio de 1989, cuando aun faltaban cuatro meses para la caída del Muro de Berlín.

Por esos años, tanto el departamento del Tesoro de Washington, como el FMI estaban conducidos por economistas formados en la Escuela de Chicago, la cuna del neoliberalismo y del desmantelamiento del Estado.

Polonia se encontraba en una crisis económica profunda, mientras que Moscú decidió no enviar sus tanques, pero aisló al país. Esto fue aprovechado por el FMI que otorgó millonarios créditos si antes el gobierno de Solidaridad implementaba profundas y dolorosas reformas económicas, que incluían privatizaciones, despidos de miles de trabajadores y la apertura del mercado sin control estatal, lo que daba lugar al cierre de industrias nacionales por la importación de productos baratos de otros países.

De esta manera, Solidaridad traicionó sus ideales y sobre todo a sus bases, que fueron las que se enfrentaron a la dictadura y las que le dieron el poder al partido.

Las privatizaciones se realizaron a gran escala, mientras que el declive del poder adquisitivo fue mucho más profundo de lo vivido durante la era comunista.

El objetivo de los asesores enviados por Washington y el FMI, era crear lo que la politóloga canadiense Naomi Klein llama “La doctrina del Shock”, es decir reducir la economía a escombros para fundar sobre sus ruinas un proyecto neoliberal y capitalista sin ninguna intervención del Estado. Así sucedió con Polonia y más tarde con Rusia. Además, esta terapia que cura a las sociedades del comunismo debe llevar a la población no sólo a la ruina económica, sino a la ruina material o física, plasmada en la represión policial o militar.

Así se refundó la economía polaca y las multinacionales se hicieron presentes en el país, mientras que su deuda externa crecía con el correr de los años.

En 1992, Solidaridad perdió las elecciones por las impopulares reformas de mercado que implementaron. La clase obrera, con pleno empleo antes de 1989, alcanzó el 25 % de desocupación dos años más tarde. Aun hoy Polonia no ha podido librarse de los efectos devastadores de haber sido el primer país comunista europeo en cambiar de régimen abruptamente.

Luego de la caída del Muro, las corrientes neoliberales avanzaron por el resto de los países comunistas sin excepción. Allí había un terreno fértil, ya que todo estaba para ser privatizado.

El peor caso fue el de Rusia, ya que el desmembramiento de la URSS conllevó a un golpe a la democracia recientemente alcanzada. El presidente Boris Yeltsin asedió al Parlamento luego de que éste se negara a extenderle los superpoderes después de haber implementado medidas más drásticas que las polacas.

De todas maneras, Washington y el FMI continuaban apoyando al antidemocrático Yeltsin para que siguiera con el neoliberalismo, que provocó un crecimiento de la hambruna de 2 millones de personas en 1989 a 72 millones en 1997.

Rusia disponía de un Estado más rico y más amplio que Polonia, por eso las corporaciones internacionales y un puñado de 17 familias locales se hicieron con el control absoluto del país más grande del mundo.

La caída del telón de acero libró a las sociedades del Este de la dictadura del comunismo, sin embargo, permitió la introducción de un sistema económico experimental que habilitaba el saqueo y la miseria de las sociedades para introducirlas en una economía de mercado y privatizaciones sin control que nunca se implementaron en los países en donde se gestó: Europa y los Estados Unidos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: