México: narcotráfico y migración

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el diario BAE el 28/09/2009)

Desde que el presidente Felipe Calderón asumió el cargo en 2006, han muerto 12 mil personas, víctimas del narcotráfico y de la inmigración ilegal que intenta alcanzar el territorio estadounidense. Entre el martes y el miércoles pasado 17 personas fueron asesinadas en un ajuste de cuentas en Ciudad Juárez, que limita con El Paso en los EE.UU.

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Presidente mexicano Felipe Calderón y presidente norteamericano Barak Obama

Una vez más se produjeron graves incidentes en varios puntos de la frontera que une a México con los EE.UU. La creciente violencia causada por los traficantes de drogas mexicanos y sus cómplices políticos, de un lado y del otro de la línea fronteriza se suma a la grave situación de la inmigración ilegal.

Ambos problemas se han incrementado en los últimos años. Desde que el presidente Felipe Calderón asumió el cargo en 2006, han muerto 12 mil personas, víctimas del narcotráfico y de la inmigración ilegal que intenta alcanzar el territorio estadounidense.

Entre el martes y el miércoles pasado 17 personas fueron asesinadas en un ajuste de cuentas en Ciudad Juárez, que limita con El Paso en los EE.UU. El mismo día, la frontera permaneció cerrada en Tijuana, ya que la policía fronteriza disparó contra tres camionetas cargadas con 60 inmigrantes que pretendían llegar a los EE.UU.

Los asesinatos de miembros de cárteles rivales se suman a los de periodistas, policías, militares y políticos que no logran ser comprados por los señores de la droga. Este sistema de colaboración forzosa con los cárteles evidencia un nivel de corrupción muy difícil de combatir, ya que para gobernar en ciertos estados del norte mexicano es imprescindible dar vía libre a las redes mafiosas y al mismo tiempo beneficiarse de lo ilícito.

Calderón ostenta importantes cifras en su lucha contra el narcotráfico. Capturó a setenta líderes narcos, confiscó 50 mil armas y 20 mil vehículos. Además, desmanteló a la organización “La Familia” en el estado de Michoacán y expulsó del gobierno a funcionarios sospechados de complicidad con el tráfico de drogas.

Sin embargo, Calderón debe admitir que el problema lejos de solucionase, se incrementó, ya que las redes se encuentran enquistadas de tal manera dentro de la sociedad, que llegan incluso a salpicar a funcionarios aduaneros norteamericanos.

El ejército movilizó 45 mil soldados por orden del presidente para golpear a la red de tráfico de cocaína. Pero, organismos independientes de Derechos Humanos acusaron a las fuerzas armadas de reprimir desmedidamente y de asesinar a varios de los sospechosos de pertenecer a las organizaciones de traficantes antes de ser llevados a juicio.

Por otro lado, la designación de Arturo Chávez, como Procurador General en la lucha contra la droga, despertó toda clase de críticas. Chávez está acusado de negligencia en las masivas matanzas de mujeres en Ciudad Juárez.

Roces con Washington

La medida desesperada de Calderón que consiste en evitar la condena a pequeños consumidores, para que las fuerzas de seguridad se concentren en los grandes cárteles fue rechazada por el gobierno norteamericano. Washington alega que esta iniciativa va a provocar el aumento del tráfico de drogas a los EE.UU., ya que México no va a detener a los que lleven pequeñas cantidades de cocaína.

Por otro lado, los EE.UU. acusan a México de no controlar adecuadamente la emigración hacia el norte. El año pasado el Congreso norteamericano aprobó el envío de 1.400 millones de dólares a México en tres años para combatir a los traficantes de drogas y de personas.

Sin embargo, los EE.UU. al mismo tiempo boicotean parte del esfuerzo del gobierno mexicano para detener el narcotráfico. El 90 % de las armas que utilizan los cárteles son provistas por vendedores estadounidenses.

El gobierno de Obama teme que los sectores conservadores – como por ejemplo la Asociación Nacional del Rifle, de la cuál es miembro la ex candidata a la vicepresidencia Sarah Palin – le quiten el apoyo a ciertos proyectos si detiene el flujo de armas hacia México.

Obama está manteniendo una feroz batalla por la reforma del sistema de salud y necesita la mayor cantidad de votos de los legisladores para que se apruebe esa ley que va a cubrir a más de 40 millones de personas que carecen de atención médica.

Otro motivo de controversia binacional es el pedido de Calderón a Obama de que se trate urgentemente una ley de migración, para que se respeten los Derechos humanos de los inmigrantes ilegales. Un informe de la BBC revela que, por causa de la crisis internacional, el flujo de inmigrantes mexicanos a los EE.UU. disminuyó un 25 % con respecto a cuatro años atrás.

Además de los incidentes diarios con respecto a las mafias, hay que agregar la emergencia sanitaria mexicana, que puede agravarse en los próximos meses invernales con el rebrote previsto de la gripe porcina. Este es otro tema de polémica con los EE.UU. ya que Washington adelantó que los hospitales estadounidenses no van a brindar atención médica a los inmigrantes, aunque se sospecha que de todas maneras van a ser atendidos para evitar la propagación del virus.

Gran parte de la solución del crimen organizado en México depende de la voluntad política tanto del gobierno de Calderón, como del de Obama. Es posible que una vez tratada la ley de salud estadounidense, Washington se concentre más en acercarse a una solución para el problema de la inmigración y del narcotráfico.

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