El doble juego de Rusia e Israel

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el diario BAE el 23/09/2009)

Desde la victoria electoral del gobierno duro de Israel, encabezado por Benjamín Netanyahu, se preveía un natural acercamiento con Moscú, debido a la falta de coordinación que hay entre Tel Aviv y el gobierno norteamericano de Barak Obama.
Existen varios factores comunes que unen a Israel y Rusia, que trascienden a las ideologías gobernantes. La geopolítica y los objetivos comunes son el eje que estimularon los lazos entre ambos países durante este año.

Russian-Israel-Flag

El rechazo norteamericano y europeo a la negativa de Netanyahu de negociar con Palestina los asentamientos israelíes en Cisjordania fue uno de los factores por los cuáles Tel Aviv buscó ampliar su red de alianzas, que lo llevaron a mirar a Rusia.

El suministro de gas también es fundamental para impulsar las relaciones, ya que un tramo del gasoducto ruso que abastece a Turquía, llega a Israel. La ampliación de las redes de gas aumentaría la seguridad energética israelí.

Además, desde que el ultraderechista ministro de Exteriores Avigdor Lieberman llegó al actual gobierno las relaciones se vieron incrementadas, ya que el funcionario nacido en la Unión Soviética tiene una gran afinidad con la numerosa comunidad rusa que vive en Israel.

Por otro lado, la influencia que tiene Moscú sobre Irán y Siria es fundamental para la paz en Israel, ya que esos estados musulmanes financian a varios grupos insurgentes que luchan contra Tel Aviv, como por ejemplo el palestino Hamas y el libanés Hezbolá.

En tanto, Rusia aprovecha el vacío en las relaciones entre los EE.UU. e Israel para impulsar sus proyectos comerciales y su influencia en Medio Oriente.

Con el resurgimiento de los atentados perpetrados por milicias islámicas en el Cáucaso ruso, una región estratégica para el transporte de hidrocarburos hacia Europa, Moscú y Tel Aviv encuentran otro punto en común, que denominan lucha contra el terrorismo.

La conexión entre los grupos islámicos antiisraelíes con los pueblos musulmanes del Cáucaso ruso parece nula, sin embargo, tanto Rusia como Israel encuentran semejanza en la lucha contra el fundamentalismo. Sin embargo, en ambos casos gran parte del extremismo es exacerbado por la represión de Israel contra civiles palestinos y por la dureza del Kremlin al sostener en el Cáucaso regímenes mafiosos que le son afines.

Por otra parte, desde la guerra que mantuvo Rusia con Georgia en agosto de 2008, la región del Cáucaso sur, que no pertenece a Moscú, se encuentra inestable. Israel es un aliado clave para debilitar a Georgia.

Parte del ejército georgiano fue dotado de armas y entrenamiento militar estadounidense e israelí. Un acercamiento entre el Kremlin y Tel Aviv podría quitarle un importante aliado a Georgia.

Además, Rusia forma parte del Cuarteto de Madrid, conformado por los EE.UU., la Unión Europea, la ONU y Moscú. Su objetivo es establecer la paz definitiva entre palestinos e israelíes, pero Rusia es el único de los cuatro miembros que reconoce a Hamas como fuerza beligerante y no como grupo terrorista. Esto le aporta al Kremlin el rol de interlocutor válido e imparcial y por ende le brinda un mayor poder de influencia en la zona de Medio Oriente, que le disputa a la diplomacia norteamericana.

Obstáculos

Durante la Guerra Fría, Moscú mantuvo importantes relaciones con los países musulmanes de Medio Oriente, mientras que Washington apoyaba a Israel.

La sociedad comercial y militar de Rusia con Irán y Siria conforma una traba en la construcción de relaciones con Israel. La adquisición de aviones rusos Mig 31 por parte de Siria irritó a Israel, ya que estas naves tienen la capacidad de interceptar aviones israelíes a 200 kilómetros de distancia. Estos aviones podrían disuadir un ataque preventivo que Israel pudiese lanzar contra Irán.

El financiamiento del programa nuclear iraní por parte de Rusia es otro obstáculo en la construcción de la confianza.

No obstante, Rusia dispone de una carta ganadora, que es el estancamiento del sistema de defensa antimisiles de Irán. De Moscú depende su finalización o su desmantelamiento.

Es posible que el anuncio del gobierno de Obama con respecto al abandono del escudo antimisiles en Europa Oriental provoque una distensión en las relaciones con Rusia, lo que podría sepultar el proyecto defensivo iraní financiado por Moscú.

La reanudación de las relaciones entre Rusia e Israel y los objetivos comunes podrían cambiar el panorama regional. Moscú ya comenzó a aprovechar el enfriamiento entre Washington y Tel Aviv para influir económica y diplomáticamente en la zona.

Sin embargo, es imposible que los EE.UU. e Israel se alejen demasiado pese a tener gobiernos discordantes. Los históricos lazos entre ambas naciones son el sustento de la existencia misma del Estado israelí. Por eso, Rusia puede usufructuar la coincidencia de objetivos, pero nunca podría reemplazar a los EE.UU. como país aliado e incondicional  con los intereses primarios israelíes.

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