Afganistán: elecciones ¿y después?

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el diario BAE el 24/08/2009)

A pesar de que la participación en los comicios afganos del jueves pasado fue bastante menor que en las elecciones pasadas del 2004, la alianza anti talibán occidental debe considerarse satisfecha. El logro consistió en avanzar un paso más en la estrategia de Washington de montar un escenario democrático para legitimar la ocupación y demostrar a los electores norteamericanos, que el año que viene deben votar legisladores, que el plan en Afganistán está dando resultados concretos.

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Las críticas de los opositores al presidente Karzai incluyen desde el fraude hasta las alianzas que el mandatario debió forjar con criminales de guerra y jefes de clanes tribales, cuyas dinastías han gobernado Afganistán durante siglos.

Sin embargo, ésa es la estrategia de Karzai y de las fuerzas de ocupación. Legitimar la figura del presidente, hacer pasar a Afganistán como una democracia y a la vez redoblar la ofensiva militar, para que, desde una posición de mayor fortaleza Occidente y su gobierno títere en Kabul, puedan conseguir la negociación que pacifique el país con talibanes moderados y duros y con los últimos señores de la guerra rebeldes, que imponen su ley en regiones remotas de Afganistán.

Los ocupantes son conscientes de que la fase militar es un elemento más de la estrategia regional, pero no lo es todo en absoluto. El dominio de Afganistán le ha dado dolores de cabeza al Imperio Británico a fines del siglo XIX y al poderoso ejército soviético en la década del 80 del siglo XX.

La seducción de las diversas etnias y comunidades religiosas y nacionalistas es tan importante como la victoria militar. Además, no hay que perder de vista los intereses regionales de las potencias: Arabia Saudita, Rusia, Irán, India y Pakistán.

Importancia de Afganistán

Es curioso que en los análisis previos a las elecciones afganas se omitieran datos fundamentales, que consisten en profundizar en el origen de esta guerra. La lucha no se reduce a las fuerzas occidentales contra los talibanes, sino que entran en juego los intereses de las compañías multinacionales que compiten entre sí para lograr un paso al transporte de hidrocarburos desde el Mar Caspio hasta Pakistán e India, por eso es imprescindible la pacificación de Afganistán.

El ex embajador norteamericano en Afganistán, Zalmay Khalilzad, ex miembro del consejo directivo de la petrolera norteamericana UNOCAL – que se fusionó con Chevron – fue el encargado de planificar una red de oleoductos desde el rico Turkmenistán en el Mar Caspio, a través de Afganistán, para desembocar en los prósperos mercados de Pakistán e India.

De esta manera, esta multinacional podría abastecer a las crecientes industrias indias de energía y además le disputaría a Rusia su tradicional zona de influencia, evitando que los conductos atraviesen territorio iraní. La ecuación cierra perfectamente. Pero, las luchas entre talibanes, señores de la guerra y la Alianza de Norte afgana fueron el obstáculo a vencer.

Por otro lado, Khalilzad sigue siendo una pieza clave para el gobierno de Obama, ya que será el que deba pactar con talibanes moderados y potencialmente con el Mullah Omar para lograr un gobierno de unidad nacional.

Guerra, paz y ¿ruptura?

Una vez que se establezca una paz relativa, con ayuda de elementos claves, como por ejemplo la participación de diversas etnias, clanes y hasta la presencia de intereses iraníes, podría acontecer un escenario tan difícil como el actual. El cortejo, por parte de los EE.UU. de los líderes de la zona de Beluchistán, que se encuentra repartida entre Afganistán, Pakistán e Irán, sería el siguiente paso luego de la relativa distensión bélica.

Beluchistán tiene además de reservas de gas, petróleo, oro y cobre, la particularidad de estar situada dentro del trazado del oleoducto desde el Mar Caspio hacia la India.

El objetivo de Washington se centraría en elevar la autonomía de los beluches para incluirlos en el gigantesco negocio petrolero. Pero este plan es un arma de doble filo, ya que Washington perdería el apoyo de los sectores pashtunes pakistaníes y afganos y del gobierno iraní, lo que pondría en juego nuevamente la estabilidad de Afganistán.

Otro plan que Obama tiene en mente consiste en conceder a los talibanes moderados importantes zonas en donde puedan establecerse e imponer su extrema ley religiosa. De este modo, se podría reprogramar el tránsito de hidrocarburos por regiones más pacíficas.

Sin embargo, en este escenario, los EE.UU. se enfrentarían con los intereses rusos en la región, que han llegado a pactar con Karzai la venta de armas a Afganistán y la reconstrucción del país, hecho que irritó al Pentágono. Además, Moscú y Teherán promueven la construcción de un oleoducto desde Irán a India, que compita con el proyecto norteamericano.

Sea cual fuere el futuro de la estrategia norteamericana, no cabe duda de que Washington debe negociar con cada vez más talibanes, y señores de la guerra locales si planea continuar con la lucha por los hidrocarburos con Rusia e Irán.

4 respuestas a Afganistán: elecciones ¿y después?

  1. mikelorrantia dice:

    Salud,
    Es un placer leer tus analisis. Sigue bien.
    Mikel Orrantia

  2. Maximiliano Sbarbi Osuna dice:

    Muchas gracias Mikel. Un abrazo.

  3. Oscar Villar Barroso dice:

    Buenas noches Maximiliano.

    Muy bueno el analisis, coincido contigo en lo que señalas, de todas maneras el problema afgano es en extremo complejo y si los norteamericanos siguen apostando a la guerra no las van a tener todas consigo.
    No se si conoces que la OCSh tiene un programa elaborado para la reconstruccion de Afganistan y que Karzai ha participado como invitado en las tres ultimas cumbres.
    Yo conoci muchos afganos en la URSS y pienso que la solucion alli tiene que ser por las buenas.
    Soy del criterio que los norteamericanos han hiperbolizado el proceso electoral y las propias elecciones en Afganistan, ese acto es una falta de respeto a los propios afganos que llevan tantos años de penurias.

    Veamos como termina todo.

    Hasta entonces un abrazo.

    Villar.

  4. Maximiliano Sbarbi Osuna dice:

    Hola Oscar:

    Gracias por tus comentarios.

    Si, la labor del Grupo de Shanghai es muy interesante a nivel geopolítico. Es el contrapeso de la OTAN en Asia Central.

    Y es verdad lo que decís, la solución en Afganistán no es la guerra, sino la negociación y cuanto más sectores se abarque mejor. Lo que pasa es que la guerra posiciona mejor a un bando ante una negociación futura y además el escenario multiétnico es muy complejo y si a eso le sumás las injerencias de los países regionales, se produce una maraña difícil de arreglar.

    Un abrazo !

    Maximiliano

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