Mujica y Lacalle, ganadores de las internas uruguayas

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el diario BAE el 29/06/2009)

Luego de las internas abiertas celebradas ayer en Uruguay, los partidos políticos deben analizar cómo recomponer los fragmentos que quedaron luego de los fuertes enfrentamientos de la campaña y llegar sólidos a las elecciones presidenciales del 25 de octubre. Los cruces entre los precandidatos fueron muy fuertes, en particular los protagonizados por el ex tupamaro José Pepe Mujica y el ex ministro de Economía Danilo Astori, dentro del centroizquierdista Frente Amplio.

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Pepe Mujica y Danilo Astori, la fórmula del Frente para las eleciones de octubre.

Existen antecedentes de desgastantes campañas preelectorales y de fuertes ataques entre los candidatos de un mismo partido, que terminaron por perjudicar a su propia agrupación en los comicios frente a otras fuerzas. En 1989, las diferencias entre los precandidatos del Partido Colorado provocaron su hundimiento y por eso llegó a la presidencia Luis Lacalle, del Partido Nacional (o Blanco).

Diez años más tarde, el mismo Lacalle hizo públicas las diferencias irreconciliables con sus adversarios del Partido Nacional, hecho que precipitó el ascenso y luego la llegada al poder del Partido Colorado, con Jorge Batlle a la cabeza.

Este año, es el turno del Frente Amplio. Luego de haber gobernado durante los últimos cinco años bajo la presidencia de Tabaré Vázquez y de haber llevado adelante una desgastante campaña para disputar las internas, se prevé que si el Frente no triunfa en la primera vuelta, el ballotage favorecerá a la alianza entre colorados y blancos, exactamente como sucediera en las elecciones de 1999, cuando Tabaré estuvo a punto de alcanzar su primer gobierno.

El antagonismo que existe entre Mujica y Astori produjo el aumento de la fricción entre ambos, lo que puede ser aprovechado por los partidos tradicionales para desacreditar al Frente Amplio.

Es probable que los agravios pronunciados antes de las internas sean olvidados con el objetivo de mostrarse compactos ante los comicios de octubre. El reto que tiene el Frente Amplio es presentar en octubre la fórmula Mujica-Astori, a pesar de los ataques mutuos. En la política eso puede ser sólo un detalle o bien conformar un factor decisivo.

Dentro del Partido Nacional también hubo cruces pero más mesurados que en la alianza centroizquierdista. Luis Lacalle y el senador Jorge Larrañaga se acusaron mutuamente de ser culpables de las derrotas de los blancos en las últimas dos elecciones.

Mirando a octubre

Es probable que el Partido Colorado, representado por Pedro Bordaberry, hijo del dictador Juan Bordaberry, no logre emerger de la crisis que afectó a Uruguay en 2001, junto con Argentina y Brasil. Es probable que su techo no llegue al 10% de los votos.

Por eso, la presidencia va a recaer sobre Lacalle o Mujica. Varios partidarios de Astori denunciaban que si los votantes del Frente elegían a Mujica, peligraba el triunfo de la alianza, ya que Astori tiene una buena imagen internacional, le ha pagado la deuda externa al FMI y en caso de necesitar créditos, Uruguay puede acceder a ellos sin mayores complicaciones.

Sin embargo, es posible que Mujica modere su discurso y que los matices que lo diferenciaban de Astori o Tabaré no sean tan profundos. El mismo Mujica anunció que desde el comienzo busca crear confianza en el mundo financiero para evitar desestabilizaciones. El partido va a presionar para que un gran sector conservador de la sociedad uruguaya continúe apoyando al Frente ante el temor de la llegada de un gobierno al estilo de Hugo Chávez.

Quien crea que los ideales de los tupamaros van a estar representados por el ex caudillo pueden llegar a llevarse una gran sorpresa. Mujica pretende imitar a Lula en su estilo de gobierno, es decir gobernar con los ideales sociales que lo llevaron a la política sin enfrentarse demasiado a sectores empresariales poderosos ni al establishment financiero internacional.

Los logros del gobierno de Tabaré se pueden reconocer en el mejoramiento del sistema de salud y en las medidas que implementó en materia de derechos humanos. Pero, el deterioro del poder adquisitivo de la población y la nula reforma tributaria, que afecta directamente al bolsillo de los sectores medios y bajos, pueden ser dos motivos por los que el Frente no logre ganar en primera vuelta.

En caso de que la alianza de centroizquierda alcance el poder, es muy probable que se produzca una continuidad del gobierno de Tabaré. Aunque los militantes de las bases socialistas del partido le quiten el apoyo, el Frente debe explotar su imagen de moderación que supo construir durante el actual gobierno para lograr el triunfo en primera vuelta y ganarle a Lacalle, antes de que el Partido Nacional logre recolectar los votos de los colorados en la segunda vuelta y que regresen al poder los sectores tradicionales que relegaron a las clases populares.

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