Turquía – Irán: La lucha de las guerrillas kurdas

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el diario BAE)

Una vez más el gobierno de Turquía acusó directamente a la guerrilla kurda Partido de los Trabajadores (PKK) de ser la autora del atentado del 27 de julio en Estambul que causó 17 muertes y dejó más de 150 heridos. Generalmente, el PKK se atribuye cada golpe que dirige en contra de Turquía, para demostrar que el movimiento independentista kurdo está vigente; en este caso la guerrilla rechaza su implicación. Más allá de la responsabilidad del PKK en los atentados, el gobierno de Ankara tiene la necesidad de culpar a los kurdos de cualquier acción violenta para poder legitimar su campaña de exterminio dentro de su territorio, así también como en el norte de Irak.

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La nación kurda constituye el grupo étnico más numeroso del mundo que no posee un Estado independiente propio. Sus 25 millones de habitantes están repartidos por Turquía, Irak, Siria, Irán y Armenia.

Hasta la Primera Guerra Mundial la mayoría de los kurdos vivieron integrados dentro del Imperio Otomano, mientras que una minoría se encontraba dentro del Reino de Persia. La exacerbación de los nacionalismos -árabe, judío y kurdo- por parte de los colonialistas ingleses, con el propósito de debilitar a los turcos, fue el origen del problema kurdo.

Luego de la caída de los turcos otomanos, a partir de 1920, Gran Bretaña dejó de lado a los nacionalistas kurdos y creó Irak, para abastecerse del petróleo de la zona norte que está compuesta por el Kurdistán irakí. Alrededor del 70 % del petróleo de Irak se encuentra en la región kurda. De esta manera, Londres fue uno de los responsables de la partición la nación kurda, que además no le brindó la posibilidad de erigir su Estado independiente.

En la década del 80 la masiva afluencia hacia Turquía de miles de desplazados kurdos provenientes de Irán e Irak a causa de la guerra que mantenían estos países, alteró el equilibrio demográfico en Turquía, lo que provocó brotes de xenofobia en contra de esa comunidad.

El nacimiento del PKK

Las hostilidades turcas provocaron que en 1984 se creara el PKK, que seguía la ideología marxista leninista, bajo el liderazgo de Abdullah Ocalán. Los principales países que armaban a esta guerrilla fueron la Unión Soviética y el bloque comunista de Europa Oriental, ya que el PKK constituía un factor de desestabilización en Turquía, que ya era miembro de la OTAN.

Luego de la caída de la URSS, el PKK abandonó el comunismo y se volcó a defender al nacionalismo kurdo y el islamismo moderado, hecho que fue correspondido por Turquía levantando la prohibición de profesar la lengua kurda.

Sin embargo a mediados de los 90 la ofensiva contra el PKK se acentuó. Ante la pérdida de aliados internos y externos, Ocalán propuso el abandono de la violencia en 1998 y de las pretensiones independentistas, a cambio de una gran autonomía para el Kurdistán.

Esta supuesta debilidad del PKK animó al tradicionalmente fuerte ejército de Turquía y asestó un duro golpe contra la guerrilla, que sufrió una reducción significativa de la cantidad de integrantes y el encarcelamiento y condena a pena de muerte para Ocalán.

En 2002, el gobierno turco abolió la pena de muerte dentro de la serie de reformas a las que fue obligado a realizar para poder acceder a la candidatura de miembro de la Unión Europea, por ello Ocalán aun continúa preso en las cárceles turcas.

Entre 2002 y 2006, no hubo graves enfrentamientos, sin embargo la prohibición de los partidos políticos kurdos pacíficos continuaba, lo que produjo que toda la disidencia kurda se volcara al PKK.

A partir de octubre del año pasado el PKK reagrupado en el norte de Irak, gracias a la protección de los líderes kurdos de ese país y a la complicidad de EE.UU., que se beneficia de las enormes reservas de petróleo del Kurdistán irakí, inició una campaña contra militares turcos, cruzando la frontera norte.

La respuesta del gobierno de Ankara, ratificada por el Parlamento, fue inmediata. Unos 10 mil hombres cruzaron la frontera y atacaron las bases del PKK en Irak, con la enérgica protesta de Bagdad y Washington.

A pesar de su casi total retirada de Irak, la semana pasada, las tropas turcas abatieron a trece guerrilleros del PKK en la frontera.

La pata estadounidense

Desde la última guerra de Irak, los EE.UU. han utilizado una doble táctica con respecto a la comunidad kurda, por un lado les permite participar en el reparto de las regalías del petróleo y formar parte del gobierno irakí, pero por el otro boicotean todo intento de independencia. Una parte de los beneficios que obtienen los kurdos luego de la caída de Sadam Husein, son desviados para financiar las actividades del PKK. Por eso, el gobierno turco eleva sus quejas a Washington, que junto con los líderes kurdos irakíes evitan cualquier tipo de control sobre la disidencia kurda en contra de Turquía.

Más de 37 mil personas murieron desde 1984 por los combates entre el ejército de Turquía y el PKK. Se calcula que la guerrilla kurda cuenta con 4500 miembros, de los cuáles 3500 se encuentran en el norte de Irak y el sudeste de Turquía.

En la actualidad, China y Rusia son los principales suministradores de armas del PKK, que a diferencia de los EE.UU., Turquía y la Unión Europea, no los consideran un grupo terrorista.

En Irán, los rebeldes armados kurdos se agruparon en el PDK, pero fueron aplastados, luego de la Revolución Islámica de 1979. No obstante, Teherán permite la diversidad cultural y lingüística, que por el momento mantiene calmos a los independentistas kurdos, con la excepción de Pejak, la rama iraní del PKK.

Además, desde 2003 se han descubierto conexiones entre Irán y el PKK con el propósito de estimular la resistencia armada en contra de la invasión estadounidense a Irak.

En Siria, la comunidad kurda fue diseminada y sustituida por árabes, bajo el pretexto de una reforma agraria.

Hoy en día es inviable la creación de un Estado kurdo que abarque a los 25 millones de habitantes, debido a que las fronteras establecidas luego de la Primera Guerra Mundial los ha separado y ha creado diversas identidades dentro de la comunidad. No es lo mismo un kurdo iraní, que vive una vida predominantemente rural, que un kurdo de Turquía o Irak, que se identifica más con sus compatriotas no kurdos que con sus pares iraníes; por eso el PKK pudo compatibilizar con la ideología occidental marxista, y no sucedió lo mismo en Irán.

Sin embargo, las diferencias se pueden encontrar mucho más atrás cuando los líderes del Kurdistán Occidental eran aliados de los reyes otomanos, pero no sucedía lo mismo en el Kurdistán Oriental, que vivían en constante lucha bajo la dominación persa.

El problema no tiene una solución visible. Por lo pronto, las incursiones del ejército turco en Irak van a continuar, excepto que Washington y Turquía lleguen a un acuerdo, lo cuál es muy probable, ya que el jueves pasado el PKK voló una parte del oleoducto más importante de Occidente en la región, que lleva el petróleo del Mar Caspio hacia Turquía, evitando el territorio ruso e iraní.

A este panorama se agrega que el PKK sigue financiándose gracias a sus aliados exteriores y cometiendo atentados contra civiles y militares turcos.

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