Israel – Líbano: El intercambio de prisioneros

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el diario BAE)

La entrega de los prisioneros no se relaciona solamente con la debilidad del gobierno israelí ni con un intento de mejorar la imagen interna de Olmert, sino que se ajusta claramente a la estrategia occidental de neutralizar a Siria y presionar a Irán para finalmente lograr un acuerdo que le brinde un poco de oxígeno a la economía norteamericana golpeada, entre otros factores, por los altos precios del petróleo.

2008_11_09_prisioneros

Al analizar las imágenes de miles de libaneses llorando de alegría por la liberación de cuatro combatientes de Hezbollah, por un lado, y de miles de israelíes prendiendo velas con lágrimas de dolor, por el otro, se puede hacer una lectura simplista del canje de prisioneros del miércoles pasado: Israel ha sufrido una derrota feroz por parte de la milicia chiíta.

La liberación del despiadado Samir Kuntar, preso desde hace 29 años en las cárceles israelíes marcó un quiebre inédito en la política de Israel de no negociar la libertad de asesinos de niños, como lo es este caso. Pero, la presión de los familiares de los soldados israelíes capturados y las manifestaciones públicas le exigieron al debilitado gobierno del premier Ehud Olmert que canjeara a cuatro combatientes islamistas vivos y exultantes por los cuerpos sin vida de dos de sus soldados.

La debilidad demostrada por Tel Aviv se pone en evidencia cuando se sabe que el bombardeo de Israel sobre Líbano de 2006, en respuesta a los cohetes lanzados por Hezbollah contra poblaciones israelíes, se podría haber evitado, ya que el mismo canje realizado la semana pasada había sido propuesto por la guerrilla chiíta antes de los bombardeos que provocaron una humillante retirada israelí del territorio del Líbano, además de los mil muertos libaneses y las 160 bajas israelíes.

En aquella oportunidad Olmert se había negado a negociar con terroristas, hoy el panorama cambió, la figura de Hasan Nasralah, líder de Hezbollah es muy popular entre la mayoría de los chiítas del Líbano y de todo Medio Oriente, por eso este canje de prisioneros exalta aun más su figura de líder. En tanto, las presiones de la sociedad israelí, del ejército que tiene el deber de traer a sus soldados vivos o muertos de vuelta, y las graves acusaciones de corrupción que complican al gobierno pusieron contra las cuerdas a Olmert.

A este panorama se le agrega la decisión de recibir como héroes a los ex prisioneros por parte del recientemente formado gobierno de coalición libanés, cuyos miembros en su mayoría se manifiestan pro israelíes o pro norteamericanos. Este escenario promueve la pacificación de los sectores antagónicos libaneses, que hasta hace pocos meses se enfrentaban a tiros por las calles de Beirut.

Sin embargo, un análisis más profundo de la situación denota que el tablero de Medio Oriente está sufriendo grandes cambios que pueden llegar a explicar la supuesta debilidad israelí frente a Hezollah.

El giro que dio Francia al invitar a la cumbre de la Unión por el Mediterráneo, el pasado 13 de julio, al presidente sirio Bashar al Asad y la mediación que iniciaron en mayo Siria e Israel con el respaldo de Turquía, le da oxígeno al gobierno de Damasco, cuyos únicos aliado son Irán y Hezbollah.

La buena voluntad de Damasco de cooperar con Occidente al permitir que varios inspectores de la AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica) verificaran sus instalaciones militares, luego de que Washington haya acusado al gobierno de Asad de haber recibido tecnología nuclear de Corea del Norte, indica que Siria quiere diferenciar su estrategia de la de Irán.

Teherán rechaza todos los incentivos que Occidente le ofrece para abandonar su plan nuclear – pacífico o no – porque Irán tiene medios para responder a un ataque israelí, en cambio Siria no puede permitirse iniciar un conflicto bélico con su vecino.

De esta manera, con el canje de prisioneros, Israel se estaría sumando a la estrategia francesa de diluir a Siria e incluirla dentro del círculo de países afines, por eso le estaría concediendo a Damasco la pacificación del Líbano, y la aceptación tácita de que Hezbollah integre el gobierno de coalición.

Por otro lado, la golpeada imagen de Olmert se vería reforzada si en los próximos meses lograra alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto con Damasco.

Además, si Siria le quitara el apoyo a Hezbollah y se comprometiera con la paz con Israel y la cooperación con Francia, el gobierno iraní se vería aislado.

Sin embargo, Occidente pretende evitar que el régimen iraní colapse bruscamente mediante una incursión bélica o un cruento golpe interno, ya que esto dispararía aun más el precio del petróleo, que se está tornando insostenible para algunas industrias europeas y norteamericanas. La estrategia de Washington consiste en negociar con Teherán para consensuar lo relativo al incremento del precio mundial del petróleo y su implicación en Irak. En tanto, Europa ambiciona formar parte del proyecto nuclear iraní para controlarlo y beneficiarse económicamente de su utilización.

Por eso, la entrega de los prisioneros no se relaciona solamente con la debilidad del gobierno israelí ni con un intento de mejorar la imagen interna de Olmert, sino que se ajusta claramente a la estrategia occidental de neutralizar a Siria y presionar a Irán para finalmente lograr un acuerdo que le brinde un poco de oxígeno a la economía norteamericana golpeada, entre otros factores, por los altos precios del petróleo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: