India – EE.UU: ¿Por qué India sí e Irán no?

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el diario BAE)

La ley sancionada la semana pasada por el Senado estadounidense que permite la venta de insumos nucleares para los reactores de la India, un país que no firmó el Tratado de no Proliferación Nuclear y que se ha lanzado a una peligrosa carrera armamentista regional, tiene un objetivo político, en vísperas de las elecciones, y una ambiciosa meta comercial.

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Desde hace más de medio siglo se instaló la discusión sobre qué países tienen derecho a usar energía nuclear, ya sea con fines pacíficos o bélicos. Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU no solamente utilizan, producen y deciden quiénes pueden adquirir las materias primas para las centrales atómicas, sino que ahora se toman la atribución de promoverlas.

La ley sancionada la semana pasada por el Senado estadounidense que permite la venta de insumos nucleares para los reactores de la India, un país que no firmó el Tratado de no Proliferación Nuclear y que se ha lanzado a una peligrosa carrera armamentista regional, tiene un objetivo político, en vísperas de las elecciones, y una ambiciosa meta comercial.

Dentro del contexto de la Guerra Fría, durante más de tres décadas los EE.UU. promovieron un bloqueo de materias primas para desarrollar armas nucleares a la India. Los riesgos eran visibles, el principal aliado norteamericano en la región – Pakistán – se vería amenazado por su histórico rival y el mundo estaría frente a una nueva hipótesis de guerra nuclear.

Hoy, ya disipadas las disputas ideológicas, los EE.UU. buscan enterrar el hasta ahora irrefutable enunciado que rotulaba a India como una amenaza nuclear, de la cuál el mundo debía estar atento y controlar.

Hace diez años la India inició la prueba de su primera bomba atómica, en clara provocación a Pakistán, con quien ya se había enfrentado en tres sangrientas guerras y con quien además mantiene un conflicto por la región de Cachemira. También lanza a menudo graves acusaciones de que Islamabad promueve el terrorismo islámico en contra de objetivos indios.

A los seis días la respuesta pakistaní no se hizo esperar y lanzó su primer misil con cabeza atómica dentro del campo de pruebas.

Esta nueva sanción legislativa norteamericana envía señales confusas a Irán y Corea del Norte, países que Washington impide que desarrollen energía nuclear. El caso de Irán es todavía más contradictorio debido a que a diferencia de la India y de Norcorea, el Estado islámico nunca ha probado armas nucleares.

En tanto, el presidente George W. Bush aumentó, el jueves pasado, su presión hacia los legisladores para que luego de la sanción de la Ley de Estabilización Económica enviaran otra señal positiva a los mercados y a los electores estadounidenses con la aprobación del permiso para la venta de insumos nucleares a la India.

Mediante este tratado, avalado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la India sólo tiene la obligación de permitir inspecciones internacionales a sus plantas atómicas para uso civil, quedando exceptuadas las que ya dispone desde hace diez años y que utiliza para la fabricación de armas nucleares.

Esta diferencia de trato entre India e Irán llama mucho la atención, ya que por no haber firmado el Tratado de no Proliferación sólo se estaría fiscalizando solamente el nuevo programa nuclear de uso civil, en cambio Irán es un país suscriptor del Tratado. De esta manera, se estaría premiando al que no se compromete con la expansión de las armas nucleares y se sanciona al que firma acuerdos y los cumple dentro del marco del derecho internacional, ya que hasta ahora no se ha demostrado que Irán pretenda construir armas nucleares.

A simple vista la decisión del gobierno norteamericano recompensa a la India, al permitirle evitar la dependencia del petróleo a este país emergente, cuya industria crece a ritmo acelerado y necesita proveerse de más energía.

¿A cambio de qué Washington le extiende un cheque en blanco a la India? ¿Lo hace para fortalecerla ante el avance de China? Por supuesto que si, pero la firma del acuerdo está relacionada con el ingreso de Rusia en enero pasado al sector nuclear indio con la firma del contrato para la construcción de cuatro reactores nucleares.

Pero, lo importante de este pacto se debe a que la India se comprometió a duplicar el intercambio comercial con los EE.UU. en tres años, que ahora rondan los 27 mil millones de dólares anuales, y a abrir sus mercados de par en par a diversos productos norteamericanos, no sólo insumos nucleares, sino aviones y armas de guerra, lo que incrementaría la tensión con Pakistán y el riesgo de una guerra atómica.

Además, el acuerdo permite que varios productos agrícolas manufacturados estadounidenses sean exportados a la India, lo que perjudicaría a las industrias del país asiático.

Esta vez, los argumentos que se utilizaron para que el miembro más importante del Consejo de Seguridad permitiera el desarrollo de energía nuclear son: el electoral, por la proximidad de las elecciones; el geopolítico, para contrarrestar la influencia china y rusa; y el comercial, que le permite el ingreso a Washington a un mercado de 1.150 millones de consumidores.

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