El Ártico, la nueva “zona caliente”

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el diario BAE el 02/06/2009)

El constante crujir de las grandes masas de hielo forma parte del paisaje sonoro habitual de Ilulissat, un pueblo de 4000 habitantes situado al oeste de Groenlandia, sobre la costa del Océano Ártico, que se hizo famoso la semana pasada por albergar una cumbre de ministros de Exteriores de los cinco países que limitan con este mar septentrional: Estados Unidos, Rusia, Canadá, Noruega y Dinamarca.

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El efecto invernadero acelera el derretimiento de los glaciares dejando al descubierto el mar, lo que introduce dos nuevas posibilidades de explotación económica que seducen a los cinco países fronterizos. La primera, es la presunción de que en el Ártico se aloja el 25 % de las reservas aun no explotadas de gas y petróleo del mundo. Algunos analistas sostienen que esta afirmación hecha por geólogos estadounidenses en el año 2000 se acerca más a una adivinación que a un estudio fundado en pruebas científicas, ya que la complejidad de exploración que presenta esta helada zona dificulta las investigaciones, sobre todo en los meses de invierno cuando el sol no se asoma por encima del círculo polar ártico.

Sin embargo, el encarecimiento de los precios mundiales de hidrocarburos han promovido la fiebre por encontrar y explotar los yacimientos potenciales en esta región de 1,2 millones de kilómetros cuadrados que aun no forman parte de la soberanía de ninguna nación.

La segunda lectura económica de este desastre ambiental, provocado en gran parte por la acción del hombre, la constituye la apertura de nuevas rutas comerciales, que antes estaban cerradas por el hielo.

Cambios de postura en Washington

Como era previsible, las disputas estallaron entre los cinco países que demandan la soberanía. En 1982, la ONU aprobó el tratado de la Ley del Mar, que consiste en que si un país demuestra que su plataforma continental se extiende más allá de las 200 millas puede reclamar su soberanía. Estados Unidos nunca firmó ese tratado, sin embargo, luego de la reunión de Ilulissat se comprometió a suscribirlo.

¿Por qué Washington cambió de parecer 26 años después? El derretimiento del ártico le permite investigar – y reclamar llegado el caso – si el lecho marino de Alaska se extiende más allá de las 200 millas hasta el polo norte.

Pero, los problemas no se resuelven con el cambio de postura de los EE.UU. El paso marítimo del noroeste – que está próximo a Alaska, Canadá y Groenlandia – permanece abierto cada año por mayor tiempo, lo que permite acortar el viaje por ejemplo de Nueva York a Tokio en un 23 %. Canadá se opone enérgicamente, porque los barcos deben atravesar sus islas, por lo tanto considera que esas aguas son territoriales y no internacionales como pretende establecer Washington.

Por otro lado, el paso noreste será un conflicto potencial cuando se abra, ya que el hielo en esa región no se ha derretido todavía. El paso noreste, que atraviesa el ártico por la costa de Siberia va a involucrar a Moscú en otra disputa de soberanía con Noruega.

No obstante, durante esta primera reunión a nivel ministerial se alcanzó un acuerdo que permite reducir la tensión, que se había incrementado en agosto del año pasado cuando Rusia envió dos batiscafos al polo norte con un grupo de científicos, que además de tener la misión de demostrar que la plataforma submarina rusa se extiende hacia el polo norte, colocaron una bandera rusa de titanio a 4000 metros de profundidad como gesto simbólico de reclamación de soberanía.

Los cinco estados acordaron en Ilulissat acatar la Ley del Mar para regular jurídicamente esta región, sin tener que acudir a un arbitraje de la ONU. De esta manera, se van a reforzar las labores de investigación geológica primero y de exploración de hidrocarburos inmediatamente después.

Aunque Rusia lleve la delantera, al haber comenzado la explotación del mayor campo de gas del mundo denominado Stockman, en conjunto con la empresa francesa Total, esta plataforma gasífera submarina es reclamada por Noruega, que no le queda otra opción que llevar el caso a un tribunal internacional hasta que no se hayan finalizado las investigaciones geológicas que determinen quién es el legítimo dueño de esa zona.

Incremento militar

En tanto, Canadá es el primer país en militarizar la región, al comenzar la construcción de bases en sus islas del ártico e incrementar el patrullaje de sus aguas para proteger la soberanía, en caso de que crezca la disputa con los EE.UU. o con Dinamarca por el paso del noroeste.

Mientras que el deshielo del Ártico se acelera, los signos de un calentamiento geopolítico en la región se están haciendo cada vez más evidentes a pesar del tratado suscripto en Ilulissat.

Las acciones disuasivas militares canadienses y el comienzo de las explotaciones de gas por parte de Rusia antes de que se completen las investigaciones que den paso a un acuerdo general sobre el Ártico acortan los tiempos e inducen a los cinco países a actuar de manera unilateral. Lo más peligroso de la carrera por el Ártico es la mayor frecuencia con que se toman medidas por afuera de la ley internacional.

2 respuestas a El Ártico, la nueva “zona caliente”

  1. César Curiel dice:

    Un saludo, la verdad me gusto mucho lo que escribiste, saludos espero y mucha gente y tome más consciencia sobre el planeta.

  2. Maximiliano Sbarbi Osuna dice:

    Muchas gracias, Cesar !! Saludos !

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