Balance geopolítico mundial 2007

Por Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado en el diario BAE el 13/12/2007)

El 2007 no será recordado como un buen año para la primera economía del mundo: EE.UU. La crisis crediticia provocada por préstamos de alto riesgo, la cada vez más tangible debilidad del dólar y el aumento del barril de petróleo a casi 100 dólares marcó un panorama desesperanzador para el año próximo, aunque todavía se está lejos de una recesión mundial.

mundo

La política de Washington también ha sufrido varios reveses: aumento de la contraofensiva talibán en Afganistán, creciente tensión en la Guerra de Irak, salida anticipada de su aliado Tony Blair y retiro de una cantidad considerable de tropas británicas de Irak y el informe de la Central de Inteligencia (CIA) anunciando que Irán había abandonado su programa nuclear militar en 2003.

Aunque EE.UU. se ha beneficiado con el desmantelamiento del programa nuclear norcoreano, la derrota de Hugo Chávez en el referéndum constitucional venezolano y la llegada al poder de Nicolás Sarkozy en Francia.

Se preveía un aumento de los ataques talibanes en Afganistán, pero no se vislumbraba la pérdida de poder del principal aliado de Washington en la región, el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, que ha llevado a que los halcones del Pentágono amenazaran con una intervención militar en este país, si no se lograba controlar a las milicias islámicas.

Con respecto a la tragedia que está viviendo Irak, luego del derrocamiento de Sadam Husein, el Congreso norteamericano, que cuenta en su mayoría con legisladores demócratas, no ha podido imponerle al presidente George W. Bush una agenda de retirada de tropas. Por el contrario, la disminución de efectivos militares por parte del nuevo Primer Ministro británico, Gordon Brown ha provocado que Washington deba asumir una mayor responsabilidad en el control de la seguridad del país, que está lejos de pacificarse con el aumento de los enfrentamientos entre chiítas y sunnitas y los atentados provocados por Al Qaeda.

El gobierno de Bush aparece debilitado ante la impopularidad de la Guerra de Irak y el avance de los demócratas en la campaña electoral, cuyas elecciones primarias están previstas para enero y febrero. Es por eso, y por el informe que presentó la CIA sobre el programa nuclear iraní, que al Presidente se le hace más difícil explicar porqué habría que atacar a Teherán, además del enorme costo que esto significa y de la apertura de un tercer frente de combate, cuando aun no se han resuelto los dos primeros.

En Medio Oriente, Occidente sigue reconociendo como interlocutor válido solamente al presidente palestino Mahmud Abbas, a pesar de que el grupo armado Hamas haya ganado las elecciones en la Franja de Gaza.

En la cumbre celebrada en Annapolis, EE.UU., Palestina e Israel se propusieron ambiciosas metas. A siete años del comienzo de la Segunda Intifada palestina, Abbas y el premier israelí, Ehud Olmert se comprometieron a alcanzar un acuerdo, que comprende, entre otras cosas, la creación de un Estado Palestino antes de enero de 2009.

En Europa, mientras Londres se acercaba al resto del continente, Francia, con la llegada del conservador Nicolás Sarkozy al poder, abandonó su papel tradicional de post guerra mundial, por el que bregaba por la consolidación de la unidad europea y de independencia de EE.UU. por el nuevo rol de ladero de Washington, sobre todo en la forma de abordar los conflictos políticos mundiales.

Los pronósticos elaborados para China durante el año 2007 fueron erróneos. Se preveía que el Producto Interno Bruto de la segunda economía del mundo fuera un 40 % mayor de lo que realmente fue.

Sin embargo, el crecimiento del gigante asiático fue significativo. Sus inversiones en África aumentaron y junto con éstas su peso geopolítico en países en los cuáles EE.UU. también continúa proyectando su influencia. El área de dominio económico y político de Pekín se ha diversificado en busca de nuevos mercados para abastecerse de materias primas, sobre todo combustibles, para desarrollar su creciente industria.

Pero, mientras la pulseada global entre China y EE.UU. se volcaba a favor del primero, Occidente logró ganar terreno en un área sensible para Pekín: el conflicto dormido de Birmania.

La revuelta encabezada por los monjes budistas en contra de la dictadura prochina, que lleva 45 años en el poder, puso en la mira del mundo el padecimiento de Birmania, país clave en el aprovisionamiento de madera, gemas e hidrocarburos para Pekín. Pero, la influencia ejercida por China sobre el gobierno militar birmano, no le impidió a las empresas petroleras multinacionales occidentales firmar contratos con la dictadura, dándole, por ende, legitimidad y sustento.

Durante este año, Rusia consolidó su liderazgo regional y mundial mediante la fuerza de su líder, el presidente Vladimir Putin, que a pesar de limitar las libertades políticas logró derrotar a los terroristas chechenos que amenazaban a la población civil y consiguió buenos logros a nivel macroeconómico.

Putin, se para más firme, en la contienda que está llevando a cabo con EE.UU. y Europa por la hegemonía del Cáucaso, y en las fricciones que mantiene con la OTAN por su expansión hacia el este, por la posible independencia de Kosovo y por el proyecto de Washington de instalar un escudo antimisiles en Polonia y la República Checa.

El panorama económico para América Latina es alentador, aunque el desarrollo mundial sufra una disminución. Durante este año creció económicamente, a pesar de que la brecha entre ricos y pobres continúe en un nivel alarmante. El aumento de los precios del trigo y el maíz benefician a la región, sobre todo a los países de Sudamérica.

El descubrimiento de grandes yacimientos de gas y petróleo en Brasil sitúan a este país como cabeza de la región, y rival de EE.UU. en algunas cuestiones, como por ejemplo en la industria farmacéutica, y de Venezuela en la disputa por el liderazgo político.

A pesar de los nuevos yacimientos de hidrocarburos, Brasil va a continuar con su política de desarrollo de biocombustibles, ya que hace años viene invirtiendo en este sector.

Por su parte, el presidente venezolano Hugo Chávez va a comenzar el año con una nueva moneda, el Bolívar fuerte y con la convicción de introducir algunas de las reformas que no prosperaron por el rechazo de la Constitución por parte del electorado, lo que constituyó su primera derrota electoral en nueve años.

Sin embargo, la influencia de Venezuela continúa incrementándose en la región principalmente, en Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y en las islas caribeñas, con el crecimiento del proyecto energético Petrocaribe.

Otros infortunios para Chávez fueron el bloqueo por parte del Senado brasileño del ingreso de Venezuela al Mercosur y la cancelación del presidente colombiano Álvaro Uribe de la mediación de Caracas para la liberación de los rehenes de la guerrilla FARC.

Se espera para 2008, que varios de los secuestrados, entre los que se encuentra la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, puedan alcanzar la libertad, a pesar de los intentos fallidos de Chávez, Sarkozy y diversos mediadores internacionales, que acusan al gobierno de Bogotá de poner trabas para el canje con presos de las FARC.

La convulsión interna que vive Bolivia desde la asunción del presidente Evo Morales, se ha agudizado durante este año. Los intentos de desestabilización se cuantificaron luego de que el oficialismo aprobara sin la presencia de la oposición una nueva Constitución, que deberá ser ratificada por un referéndum popular.

Los sectores disidentes han llamado a la desobediencia civil y al golpe de estado para detener lo que aquéllos consideran un abuso de poder de Morales y una injerencia interna por parte de Venezuela.

Para el 2008, otro aliado de Chávez, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, también espera introducir una polémica reforma constitucional.

Un desafío para el próximo año es la concreción de los puntos firmados entre las dos Coreas en la Cumbre realizada en octubre. El resultado fue el anuncio de una millonaria inversión por parte del sur en Corea del Norte, pero se teme que con el triunfo del derechista Lee Myung-bak en Corea del Sur, varios de los acuerdos queden en el olvido.

Por último, con respecto al cambio climático, la Cumbre de Bali dejó entrever los mismos problemas que tornaron inviable el Protocolo de Kyoto, debido a que EE.UU., China, Canadá e India se muestran reacios a disminuir la emisión de gases que causan el efecto invernadero. Al acuerdo firmado se lo critica de ambiguo, ya que, por las discordancias, no se ha podido establecer una meta cuantitativa concreta para la reducción de factores contaminantes.

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