Somalía: ¿Otro frente de combate entre Estados Unidos y Al Qaeda?

Por Maximiliano Sbarbi Osuna

La comparación de Somalía con Afganistán es inevitable, ya que desde hace 16 años diversos clanes luchan entre sí para lograr el control del país, a lo que hay que sumarle una fallida intervención militar estadounidense en 1993, la invasión de su vecino Etiopía en 2006, tres olas de bombardeos norteamericanos sobre posiciones rebeldes y la hipotética presencia de militantes de Al Qaeda que utilizan a Somalía como un territorio propicio en donde pueden enfrentarse cuerpo a cuerpo con las tropas que envió Occidente para poner fin a la anarquía.

2007_11_15_somalia4

Pocas veces se menciona la importancia de la tragedia que está afrontando Somalía, la cuál se puede enmarcar dentro de la llamada Guerra Contra el Terrorismo, impulsada por el presidente norteamericano George W. Bush.

Desde 1991, Somalía no sólo no tiene un gobierno central estable sino que está viviendo una guerra civil entre clanes que buscan controlar el Cuerno de África de manera casi feudal, con el aditamento de la aparición, en los últimos tres años, de guerrillas islámicas que intentan transformar al país en un estado religioso al estilo talibán.

Estos hechos alarmaron mucho a Occidente, puesto que no ha habido gobierno con el cuál comerciar, ni invertir, ni aliarse para poder aprovechar las innumerables ventajas económicas con las que cuenta Somalía. Una de las más importantes es la situación geográfica, ya que por sus costas transita el 13 % del comercio mundial, barcos que atraviesan el canal de Suez que van y vienen de Europa, y además circula gran parte del petróleo de Medio Oriente.

Entre su patrimonio cuenta con uno de los más grandes acuíferos de agua dulce del continente, que contiene 60 mil kilómetros cúbicos y que comparte con Eritrea y Etiopía. Además, tiene grandes reservas de petróleo y de gas e importantes recursos pesqueros, que han sido aprovechados por diversas compañías desde el inicio de la colonización hacia fines del siglo XIX y durante la independencia, alcanzada en 1956, hasta la guerra civil que comenzó en 1991.

El débil gobierno de transición somalí, apoyado por Estados Unidos y Etiopía, se formó en Kenia en 2004, pero no pudo gobernar desde la capital, Mogadicio, ya que ésta se encontraba tomada por varios clanes islámicos apoyados por Eritrea y – de acuerdo con Washington – por Al Qaeda, que se unieron ese mismo año para surgir como grupo dominante.

El apogeo de las milicias islámicas – llamadas Unión de los Tribunales Islámicos (UTI) –, fue alcanzado en junio de 2006 cuando lograron controlar vastas regiones del país. Dos meses después, Estados Unidos dio el visto bueno para que Etiopía interviniera militarmente para respaldar al gobierno de transición y luchara contra las guerrillas musulmanas.

Los meses en que la UTI tomó el poder, fueron los únicos momentos de calma que vivió Somalía en 16 años de guerra, ya que se redujo la delincuencia y hubo un esbozo de orden civil, pero el gobierno estableció la sharía, la ley coránica similar a la impuesta por los talibán en Afganistán.

Estados Unidos reforzó el apoyo a los militares etíopes bombardeando, en enero de 2007, supuestas bases rebeldes en donde se entrenan combatientes de Al Qaeda procedentes de todo el mundo musulmán, de acuerdo con las declaraciones del gobierno de Washington.

Mediante este ataque, la UTI perdió el control del país y sus líderes se refugiaron en Eritrea, país enemigo de Etiopía y de Estados Unidos.

Durante este año, en tres oportunidades, los aviones norteamericanos atacaron Somalía. Por su parte, el enviado de Estados Unidos a Somalía, John Yates acusó a Eritrea de colaborar con Al Qaeda y de enviar armas para apoyar a la UTI.

A fines de septiembre, sorprendió la noticia de la muerte del hipotético líder de Al Qaeda en Somalia, Salah Ali Saleh Al Nabhan. Algunas fuentes sostienen que lo eliminó el gobierno de Eritrea para desvincularse de la insurgencia somalí y otra versión asegura que otro clan rival de la UTI lo asesinó en un enfrentamiento.

El gobierno provisional regresó al poder, pero hace 10 días sufrió una crisis interna: el primer ministro, Ali Ghedi renunció a su cargo, al enfrentarse políticamente con el presidente, Abdullahi Yusuf, ambos representantes de dos clanes diferentes, que son a su vez enemigos de la UTI.

Mientras la reconciliación permanece lejana, la población civil padece la peor hambruna de la historia, en la que 100 mil niños sufren de inanición.

En tanto, las divisiones entre clanes son irreconciliables. Los insurgentes islámicos incorporaron atacantes suicidas, lo que refuerza la hipótesis de su lazo con combatientes de Al Qaeda.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), a través de la Unión Africana, envió 1500 soldados para establecer la paz e iniciar la retirada de las fuerzas de Etiopía, que conforman un elemento de desestabilización y violan la resolución de la ONU. Sin embargo, Estados Unidos, aunque de manera ilegal, cuenta con este apoyo para impedir que las guerrillas islámicas dominen un tercer frente de combate, junto con Afganistán e Irak.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: