Ucrania: Entre la espada rusa y la pared europea

Por Maximiliano Sbarbi Osuna

El prorruso Víctor Yanúkovich fue nombrado Primer Ministro por el legislativo ucraniano, que se vio forzado a tomar esa decisión no sólo por las presiones internas (denuncias de corrupción y nuevas alianzas políticas), sino que además tuvieron un gran peso las presiones externas: falta de coordinación con la Unión Europea y por sobre todo la enorme presión de Rusia al aumentar el precio del gas, del que depende Ucrania para mantener su industria y para sobrevivir en el crudo invierno del este europeo.

Ver también: Se desmorona la Revolución Naranja

2006_08_20_ukrania

Nuevo Primer Ministro Víctor Yanúkovich

La turbulencia política provocada por la enorme corrupción que siguió a la Revolución Naranja de 2004 en la que triunfó el actual presidente de Ucrania Víctor Yuschenko, y que llevó al desmembramiento de la coalición gubernamental alejando a la carismática Yulia Timoshenko, ha provocado que el antiguo enemigo del presidente, el prorruso Víctor Yanúkovich, fuese nombrado Primer Ministro.

Para tomar esta extraña determinación, el legislativo ucraniano se vio forzado no sólo por las presiones internas (denuncias de corrupción y nuevas alianzas políticas), sino que además tuvieron un gran peso las presiones externas: falta de coordinación con la Unión Europea y por sobre todo la enorme presión de Rusia al aumentar el precio del gas, del que depende Ucrania para mantener su industria y para sobrevivir en el crudo invierno del este europeo.

Guerra del Gas

A comienzos de 2006, Rusia decidió aumentarle casi al triple a Ucrania los precios preferenciales que pagaba por el gas (unos 50 dólares por mil metros cúbicos), en represalia por haberse alejado de la tradicional influencia rusa y haberse acercado a Occidente, con la intención de formar parte de la OTAN y de la Unión Europea. Luego de tensas negociaciones Rusia acordó en cobrarle 95 dólares por cada mil metros cúbicos de gas, pero le bombearía gas más barato procedente de Turkmenistán.

De todas maneras, Ucrania depende no sólo del gas y petróleo rusos, ya que no los produce, sino también del importantísimo intercambio comercial. Por eso, el acercamiento a Europa no resultó como estaba planeado por los revolucionarios naranjas. Europa, recién expandida de 15 a 25 miembros, de los cuáles ha aceptado a varios ex países comunistas con economías débiles, le ha impuesto severas condiciones a Ucrania par poder formar parte de la Unión.

No sólo Ucrania ha solicitado ingresar, sino que también están en la lista Rumania, Bulgaria, Georgia y Turquía.

Por su situación geográfica (entre Rusia y Europa), Kiev se comprometió a transportar el gas ruso hacia Europa, y en caso de crisis como la que se vivió a comienzos de este año, los afectados podrían ser Polonia, Austria e Italia. A su vez la compañía estatal rusa Gazprom ha tejido acuerdos con la argelina Sonatrach que suministra gas a España, Portugal y Francia. Pero, Rusia no pretende presionar tanto a Europa, ya que el 55 % de sus exportaciones son compradas por la Unión.

La diplomacia de Yanúkovich

La nueva alianza del actual Primer Ministro Yanúkovich, que en el 2004 fue apoyado en las elecciones presidenciales por Moscú, con el presidente Yuschenko no supuso como muchos preveían un alejamiento total ucraniano de Occidente ni un acercamiento tan acentuado a Rusia.

Yanúkovich pactó personalmente con Putin que el precio del gas para el próximo invierno no aumentaría, ya que el valor internacional es de 230 dólares por cada mil metros cúbicos. Sin embargo, muchos lo vieron como un gesto de debilidad, ya que varios partidarios apostaban a que el nombramiento de Yanúkovich en el gobierno provocaría una especie de retorno de Ucrania dentro de las esfera rusa, lo que automáticamente haría bajar el precio del gas que importa desde Moscú.

Muchos partidarios desilusionados por la alianza de Yanúkovich con el debilitado gobierno naranja desacreditan al nuevo Primer Ministro por no haber podido disminuir el precio del gas ruso, ya que antes de ser nombrado en el cargo catalogaba de humillante el convenio de gas ruso-ucraniano.

Por lo visto, los vaivenes políticos no son exclusividad de ningún país, Yanúkovhich se acercó a Occidente al entrevistarse con el embajador de EE.UU. en Ucrania, quien le dio luz verde a un crédito que compense el elevado precio del gas ruso para el próximo invierno. De esta manera, Ucrania puede mantener el suministro hacia Europa, continúa proveyendo de energía a su industria, alivia del frío a sus ciudadanos y sigue manteniendo buenas relaciones con Rusia, pero a costa de un endeudamiento mayor que deberá pagar en los próximos años.

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