Discrepancias actuales en Latinoamérica

Por Maximiliano Sbarbi Osuna

La cuarta cumbre entre Latinoamérica y el Caribe con la Unión Europea se llevó a cabo en medio de fuertes disentimientos entre los estados latinoamericanos y las empresas transnacionales de hidrocarburos que operan en la región.

2006_05_14_latinoamerica

Comunidad Andina de Naciones: la firma de TLCs con EE.UU. acentuó la desintegración

Las actuales controversias que entorpecen las relaciones normales entre estads latinoamericanos son básicamente las siguientes:

Tambalean la CAN y el Mercosur

Si bien la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Mercosur nunca han sido grandes referentes de lo que signifique una comunidad económica sólida, aunque hayan querido parecerse a la Unión Europea, ambas están pasando por un momento decisivo, que las puede llevar a una ruptura definitiva o por lo menos a una profundización de los conflictos que nunca fueron solucionados.

La CAN, de la que forman parte Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, ha sido herida gravemente por los Tratados de Libre Comercio (TLCs) firmados por Perú y Colombia con EE.UU. bilateralmente, ajenos a los intereses de la CAN. Así, los productos manufacturados estadounidenses pueden ingresar con pocas trabas comerciales a los países de esta comunidad que no han firmado el tratado con EE.UU., perjudicando severamente a las ya debilitadas economías locales.

Por su parte, el Mercosur ha beneficiado históricamente a las economías de los dos grandes miembros: Brasil y Argentina, en contra de los más pequeños Paraguay y Uruguay. En varias ocasiones Uruguay ha amenazado con firmar un Tratado de Libre Comercio con EE.UU., lo que provocaría la ruptura casi total del bloque económico.

El ALCA significaba una gran amenaza para las industrias latinoamericanas que no cuentan con el bemeficio de las grandes subvenciones estatales que sí tiene EE.UU., sin embargo este proyecto impulsado desde Washington ha sido enterrado en la cumbre de Mar del Plata de 2005 por la oposición de Venezuela, Brasil y Argentina, entre otros, pero lo peor aun está por venir.

La firma de los TLCs bilaterales, carentes de la fuerza negociadora de un bloque como era el ALCA, están imponiendo una desigualdad mucho más marcada, que sólo le va a traer réditos a las industrias estadounidenses y las reduciadas elites locales latinoamericanas, perjudicando a las pequeñas y medianas empresas del continente.

Gobiernos populistas

Los gobiernos latinoamericanos que se mantienen fuertemente aliados a Washington no ven con buenos ojos la instalación de gobiernos de ideología supuestamente populista en Venezuela (Hugo Chávez), Brasil (Lula da Silva), Uruguay (Tabaré Vázquez), Argentina (Néstor Kirchner), Chile (Michel Bachelet) y Bolivia (Evo Morales).

Aunque muchos de estos gobiernos sólo lleven el rótulo de socialistas o centroizquierdistas y en sus políticas demuestren que son lo contrario, Washington prefiere mantener en latinoamérica a gobiernos como los de: México (Vicente Fox), Colombia (Álvaro Uribe) y Perú (Alejandro Toledo).

Por otro lado, la injerencia venezolana en las políticas internas de Perú, Colombia y Bolivia ha molestado a los aliados de EE.UU., que lo ven a Hugo Chávez como un poderoso influyente de su política integradora latinoamericana, en contra de EE.UU.

Además se suma la amenaza de un posible triunfo del populista López Obrador en México, descripto como el mal menor por el Subcomandante Marcos, de Ollanta Humala en Perú, apoyado por Chávez y que los medios caracterizan de nacionalista de izquierda y algunos los tildan de extremista. De esta manera se consolidaría aun más el populismo en los estados latinoamericanos.

Sin embargo, las reglas del juego capitalista no sufrieron alteraciones en todo el subcontinente, las empresas transnacionales no fueron afectadas, ni limitadas en sus ganacias, salvo algunas excepciones en las que cometieron groseros abusos como para taparlos. Por eso, el capital multinacional no abandona en masa la región como había amenazado desde los 90´s si se llegaban a tocar sus intereses, aunque demuestre su disconformidad con el supuesto socialismo latinoamericano.

Gas Boliviano

Con el decreto de nacionalización de hidrocarburos frimado por el presidente de Bolivia, Evo Morales, se abre una nueva etapa de conflicto entre Bolivia y Brasil, ya que el presidente Lula defiende los intereses de la compañía semi estatal Petrobras. Más allá de las controversias y de las pujas por las renegociaciones de contratos, las tensiones entre Bolivia y Brasil se incrementaron en los últimos días debido a la negativa de La Paz de que una empresa cuyo 60 % de su capital, como es el caso de Petrobras, forme parte del proyecto del Gasoducto del Sur, que uniría a Venezuela, Brasil, Bolivia y Argentina.

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