EE.UU. – Pakistán: Se entibia el romance entre Bush y Musharraf

Por Maximiliano Sbarbi Osuna

Las ilusiones del primer mandatario pakistaní, sobre el logro de un acuerdo similar al que firmó Washington con Nueva Delhi, se disiparon cuando Bush en lugar cortejar a su anfitrión, hizo hincapié en que su estrecha relación dejaba de ser monógama y se transformaría en un triángulo, en el que quedaría implicado el mayor rival de Islamabad, la India.

Ver también: El Frágil equilibrio de Pakistán
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El presidente de Pakistán se mostró despechado por el acuerdo que Bush firmó con India

El tradicional aliado de Washington en el sur de Asia – Pakistán – ha quedado como el tercero en discordia frente al importantísimo acuerdo nuclear firmado por el presidente norteamericano, Geroge Bush y el primer ministro de la India, Manmohan Singh.

Luego de su paso por Nueva Delhi, Bush llegó a Islamabad con malas noticias para su fiel y más importante presidente antiterrorista del continente, el pakistaní Pervez Musharraf.

El presidente de EE.UU. negó categóricamente que compartiría teconología nuclear con Pakistán debido a que hace dos años el científico nuclear más importante del país, A. Q. Khan, fue el promotor de una campaña en el mercado negro de armas que suministraba material a Irán, Corea del Norte y Libia.

El reciente desmantelamiento de una célula de Al Qaeda en territorio pakistaní no bastó para que el romance entre Bush y Musharraf retomara el impulso de la luna de miel que vivieran ambos mandatarios luego de la invasión al vecino Afganistán.
El despechado dictador Musharraf tuvo que soportar que el mandatario norteamericano exigiera la realización de las postergadas elecciones, el incremento de la democracia, y la negativa de que EE.UU. sea el mediador con India del conflicto de Cachemira.

La fogosa reconciliación tendrá que esperar, Musharraf deberá contentarse con un reconocimiento de Bush hacia los esfuerzos de Pakistán por luchar contra el extremismo islámico.

Sin embargo, se equivocan los que auguran una ruptura entre Washington e Islamabad, ambos países se necesitan. En 2006, Musharraf cumple siete años como presidente de facto y como aliado estratégico de EE.UU., es seguro que la crisis matrimonial del séptimo año será superada.

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