EE. UU. – India: ¿Qué hay detrás del acuerdo nuclear de Bush con la India?

Por Maximiliano Sbarbi Osuna

Bush, en su visita a la India anunció que suprimiría todas las restricciones en tecnología nuclear a Nueva Delhi, sin embargo detrás de la aparente indiferencia de Washington por una posible creciente tensión con Pakistán, existe un riguroso acuerdo que permitiría a EE.UU. duplicar el multimillonario flujo comercial con el país asiático, y estimularía la venta de armas y lograría un importante aliado comercial frente la competencia China.

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George Bush reunido con el primer ministro indio Manmohan Singh, en Nueva Delhi

Es evidente cómo un argumento que aparenta ser contundente, como es el que advierte sobre el peligro de que algunos estados logren utilizar tecnología nuclear para fines bélicos, pueda revertirse de tal manera que la proposición contraria simule ser más coherente y beneficiosa que el razonamiento anterior.

Inmerso en el contexto de la Guerra Fría, durante más de tres décadas EE.UU. promovió un bloqueo de materias primas para desarrollar armas nucleares a la India. Los riesgos eran visibles, el principal aliado norteamericano en la región – Pakistán – se vería amenazado por su histórico rival y el mundo estaría frente a un nueva hipótesis de guerra nuclear.

Hoy, ya disipadas las disputas ideológicas, EE.UU. busca enterrar el hasta ahora irrefutable enunciado que rotulaba a India como una amenaza nuclear, de la cuál había que estar atentos y controlar.

¿Ventajas para India?

Los resultados del encuentro entre el presidente norteamericano, George Bush y el primer ministro de India, Manmohan Singh aparentan ser demasiado concesivos para el gigante asiático y muy poco beneficiosos para Washington, Por lo menos así lo reflejan los principales diarios y analistas europeos y norteamericanos.

Bush anunció que se levantarían todas las restricciones a India, así puede adquirir sin ningún impedimento uranio para que se procese en sus plantas nucleares a pesar de que Nueva Delhi no haya firmado el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, que tanto se le recrimina a Irán.

A cambio, India prometió diferenciar sus programas militares de los civiles y poner estos últimos bajo supervisión internacional.

Sin embargo, es muy poco probable que el presidente estadounidense haya desplegado semejante viaje por Asia, con lo que implica la movilización de la extrema seguridad, para ofrecerle un cheque en blanco a la India por nada a cambio.

Las voces opositoras se hicieron escuchar en el Congreso norteamericano, que todavía debe aprobar el acuerdo con la India, argumentando que este desbloqueo propiciaría una escalada armamentista, como la ocurrida en 1998, cuando tanto India como Pakistán realizaron pruebas de armas nucleares para amedrentarse mutuamente, lo que puso la región al borde de una catástrofe.
La letra chica del acuerdo

Pese a que los detalles de la negociación no han sido revelados, la prensa miope por omisión o por malicia menciona vagamente – o directamente se olvida de informar – que gran parte de los insumos nucleares van a ser provistos a India por empresas norteamericanas o de países aliados, además de los varios aviones y armas de guerra van a ser vendidos por EE.UU.

Pero, lo más importante es la exigencia que Bush le hizo al primer ministro indio que el bloqueo en materia nuclear sería levantado si Nueva Delhi promueve una apertura comercial y da vía libre a un mayor flujo a las inversiones occidentales, especialmente en el terreno agrícola, sector que en EE.UU. goza de una importante subvención, lo que le da una mayor ventaja sobre los competidores extranjeros.

Actualmente, el intercambio comercial entre India y EE.UU. se valora en 27.000 millones de dólares anuales. Mediante el acuerdo firmado por los mandatarios, Nueva Delhi se compromete a duplicar esa cifra en sólo tres años.

Conclusión

A la creciente industria india le urge proveerse de materias primas para desarrollar energía nuclear, ya que de esta manera evitaría importar gran cantidad de petróleo, un combustible cada vez más caro.

Sin emargo, el costo para lograr el elvantamiento de las restricciones nucleares es demasiado alto, ya que el mercado indio se abriría de par en par, lo que perjudicaría a varios sectores económicos indios.

De todas maneras, el doble discurso de Occidente con respecto a las armas nucleares se desenmascara con este tratado. Hace sólo 8 años India y Pakistán estuvieron muy cerca de una guerra nuclear. Washington no exige a India que firme el Tratado de No Proliferación, como tampoco que los organismos internacionales investiguen sus plantas nucleares que se utilizan para fabricar armas.

India no oculta sus armas nucleares y todavía está latente el sangriento e irresuelto conflicto de Cachemira con Pakistán, en cambio Irán, a pesar de tener un gobierno conservador que amenaza a Israel, no ha mostrado intenciones de fabricar armas nucleares.

EE.UU. no le impone a India mayores requerimientos en cuanto el desarrollo nuclear, pero sí le exige que se erija en el mayor cliente estadounidense de la región y que además se convierta en el contrapeso del otro gigante asiático: China.

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