El trasfondo de la crisis nicaragüense

Por Maximiliano Sbarbi Osuna

Imprevistas alianzas y repentinas traiciones – entre los principales actores políticos – permitem apreciar en qué estado se encuentra el escenario político nicaragüense, cuya crisis está estancada desde hace más de diez meses.

2005_09_26_nicaragua

Mapa de Nicaragua

La imposibilidad de alcanzar un consenso mínimo entre el gobierno y la oposición dificultan la salida pacífica de la situación, pero lo absurdo de los acuerdos entre gurpos antagónicos, que se tejen por detrás de antiguos aliados, dan una pauta de la incertidumbre política que vive el país y la falta de coherencia que hay entre la clase dirigente.

Origen de la crisis

La oposición nicaragüense, conformada por el FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional), cuya cabeza es el ex presidente Daniel Ortega; y el (PLC) Partido Liberal Constitucionalista, dirigido por el también ex mandatario, Arnoldo Alemán, votó en el parlamento unicameral la supresión de las facultades presidenciales de nombrar a los directivos de las empresas públicas de agua, energía y telecomunicaciones, entre otras facultades vetadas.

El presidente Enrique Bolaños, que asumió en 2002 desconoció tales medidas y actuó de facto a pesar de haber sido privado legalmente de ejercer todo su poder. Además, denunció un pacto desestabilizador del gobierno y un intento de golpe de estado propiciado por la oposición.

El Parlamento en manos de la oposición desconoce todas las leyes presentadas por el Ejecutivo, lo que le da más validez a la sospecha del golpe institucional.

Las mediaciones tanto de altos clérigos nicaragüenses como de la OEA fueron hasta ahora en vano, desde abril que el diálogo ha sido interrumpido en medio de una grave crisis económica y energética que castiga a los sectores más débiles.

Extrañas alianzas

BOLAÑOS-ALEMAN: El presidente Bolaños fue elegido en 2002 con el apoyo de Arnoldo Alemán, bajo el signo partidario del PLC. A un año de asumir, Bolaños intentó apartarse de la figura corrupta de su predecesor y ordenó una investigación judicial del ex presidente. El resulatado fue el arresto domiciliario de Alemán y el pago de 17 millones de dólares por haber desviado importantísimas sumas del tesoro público para sus campañas electorales.

WASHINGTON-BOLAÑOS: Actualmente, gran parte del PLC le quitó el apoyo a Bolaños, que está gobernando sin partido, y sigue fiel detrás de su líder Alemán. A Bolaños lo apoya el gobierno estadounidense, quien ve con malos ojos el boicot legislativo que sufre el presidente. El soporte norteamericano se hizo evidente cuando el gobierno de Bolaños aprobó un paquete de medidas económicas sugeridas por Washington, pero lo que todavía no pudo ser aprobado es la firma del tratado de libre comercio CAFTA (EE.UU. y Centroamérica).

SANDINISTAS-ALEMAN:
Actualmente, el PLC y los sandinistas traban las leyes que el gobierno envía al Legislativo. Ambos quieren ver rodar la cabeza de Bolaños, con la diferencia de que algunos legisladores moderados del PLC anunciaron que esperarán hasta que el actual presidente termine el mandato para juzgarlo. Los sandinistas exigen su renuncia ya mismo. El pacto sandinista-liberal abarcaría también al Poder Judicial.

Un poco de historia: la Revolución Sandinista

En 1979 el FSLN tomó el poder tras derrocar al dictador Anastasio Somoza (hijo), cuya dinastía en el poder dejó más de 50 mil muertos. El nuevo gobierno fue muy abierto políticamente, permitió expresarse a la oposición, volvió a legalizar los sindicatos prohibidos por Somoza, expropió a la oligarquía favorecida por el régimen anterior, y mantuvo un sistema económico mixto, entre el capitalismo y un modelo de fuerte contenido social.
El gobierno de Ronald Reagan, que asumió en 1981 financió con el apoyo de Honduras la campaña de los “Contras”, es decir de los guerrilleros opositores a los sandinistas. A pesar de vivir una guerra civil, se realizaron elecciones en 1984 de las que salió elegido el actual líder sandinista, Daniel Ortega.

La presión de los contras y los efectos del huracán Juana provocaron que fracasaran los palens económicos y que el país cayera en la hiperinflación.

En 1990, Ortega perdió las elecciones frente a Violeta Barrios de Chamorro, desde ese momento hasta ahora la participación de Ortega en la política nicaragünse siguió siendo muy activa.


Posibles alianzas o futuras traiciones

El actual pacto que hay entre Ortega, izquierdista y socialista con Alemán, conservador y antisocialista tira por la borda las buenas intenciones que haya podido tener el gobierno sandinista en una década en Nicaragua.

La alianza con el representante de la burguesía oligárquica, que firmó varias leyes de vaciamiento del patrimonio del país durante su gobierno (1996-2002) era impensada tiempo atrás. Pero, todo sea por minar el apoyo de Bolaños y tomar el poder sin importar de qué manera.

No es raro que Nicaragua termine adhiriendo al CAFTA, pero antes debe destrabarse este conflicto, ya que el Parlamento no tiene intenciones de votar una ley a favor de Bolaños. Sin embargo, si se llegara a producir un nuevo pacto entre el actual presidente y el PLC, es posible que se firme el tratado, ya este partido, de tendencia neoliberal siempre estuvo a favor del libre comercio con Estados Unidos.

El FSLN rechaza el CAFTA y está a favor del ALBA, la alternativa del ALCA promovida por el presidente venezolano Hugo Chávez. Las consecuencias que puede llegar a traer el CAFTA para la economía nicaragüense son nefastas, ya que se perjudicarían los pequeños y medianos productores y los agropecuarios.

Quizás el primer paso hacia un pacto PLC-Bolaños ya fue dado cuando Alemán fue puesto en libertad, el 22 de septiembre, de su prisión domiciliaria. O tal vez, se estaría reforzando la alianza sandinista-PLC porque la decisión de ponerlo en libertad fue del Poder Judicial, que según varios analistas responde al FSLN y al PLC.

Mientras tanto, EE.UU. sigue presionando para que se firme el tratado. Por eso la OEA tiene mucho interés en que se solucione el conflicto. Para eso debe definirse si Bolaños se queda, con el apoyo de los liberales, o se va y el PLC firman el CAFTA. Sin embargo, aunque el futuro es una gran incertidumbre, existe la excepción de que los sandinistas vuelvan al poder y Nicaragua sea un aliado más de Venezuela en contra de los tratados de libre comercio que sólo benefician a las grandes compañías.

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