Sudán: Caos luego de la muerte del vicepresidente

Por Maximiliano Sbarbi Osuna

El vicepresidente y líder guerrillero cristiano, que encabezó por más de 20 años una cruenta lucha armada con el norte musulmán sudanés, murió el pasado domingo en un accidente aéreo. Este hecho provocó que se reavivara el odio latente que enfrentó a sudaneses musulmanes y cristianos por dos décadas y que causó más de 2 millones de muertos.

Ver también: ¿Qué intereses hay detrás de la masacre de Sudán?

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John Garang: Fallecido vicepresidente y líder guerrillero

John Garang volvía de Uganda de una entrevista con el presidente de ese país, cuando una tormenta provocó la caída del helicóptero en el que viajaba. El vicepresidente había asumido su cargo el 9 de julio de este año como parte del acuerdo de paz firmado con el presidente islámico de Sudán, Omar al-Bashir.

El país se había calmado bastante, a pesar de varios enfrentamientos en el sur de Sudán (Darfur) luego de la firma del histórico armisticio entre los dos líderes, que incluía además del reparto del poder, el fin de la lucha armada, la excepción de la aplicación de la Sharía (Ley Coránica) en la región cristiana (sur), un referéndum para dentro de seis años para la parte sur, en el que pueda decidir su independencia y lo más importante: la distribución equitativa – entre ambas comunidades – de las crecientes ganancias petroleras.

Guerra civil e inversiones petroleras

Hasta 2001, la historia de Sudán estuvo marcada por la supremacía del norte islámico, ya sea en custiones políticas, y en la no equidad del reparto de las exportaciones. Las guerrillas cristianas, dirigidas por John Garang, estuvieron apoyadas por Estados Unidos, Uganda, Etiopía y Eritrea.

Las constantes luchas volvieron al país inseguro para las inversiones de grandes capitales, por lo cuál, las empresas occidentales optaron por abandonar Sudán. A partir de ese momento, Estados Unidos, asoció al gobierno sudanés con el terrorismo.

Aunque razones no le faltaban para hacerlo, ya que Sudán fue el refugio, durante varios años, de Osama Bin Laden, muchas ONGs denunciaron que los bombardeos del gobierno de Bill Clinton sobre Sudán no se debían a que este país fabricaba armas químicas, sino a destruir sedes de la industria farmacéutica que estaba quitándole terreno a sus competidoras norteamericanas.

Pero, a partir de 2001, el descubrimiento de grandes reservas de petróleo en la zona de Darfur, en el sur cristiano, tomó por sorpresa a las compañías occidentales ya retiradas de la zona. Varios expertos sostienen que Sudán podría albergar el 10 % de las reservas totales mundiales de crudo.

En este escenario era imposible que empresas occidentales pactaran con el supuestamente terrorista gobierno sudanés, por eso se dedicaron a combatirlo armando a las milicias comandadas por el recientemente fallecido John Garang.

Por su parte, empresas malayas, indias y chinas, como la China National Petroleum Corporation, pactaron con el gobierno central para comenzar la extracción de petróleo en Darfur. La llegada de capitales asiáticos y la injusta distribución de las riquezas provocó que el sur no recibiera dinero y por lo tanto la resistencia se hizo más hostil y a su vez más poderosa con el apoyo norteamericano.

El gobierno islamista sudanés creo una guerrilla llamada Janjaweed para combatir a los rebeldes del sur, la cuál ha masacrado poblaciones civiles y ha provocado más de 2 millones de refugiados, entre 2002 y 2004.

A pesar de tanta muerte, el 9 de julio se pudo conformar un gobierno de coalición con el auspicio de Estados Unidos, la ONU y varios gobiernos africanos, que en gran medida frenó los enfrentamientos. Las empresas occidentales no quisieron quedarse fuera del ngocio petrolero sudanés, la paz les abriría una puerta y podrían competir con las poderosas empresas china.

El presente

Sólo estuvo 22 días en la vicepresidencia el ex líder rebelde, su sucesor en el gobierno es el  nuevo jefe de la guerrilla, Salva Kiir.

La ira de los sureños que piensan que Garang fue asesinado dejó 84 muertos en sólo tres días. Grupos armados árabes han viajado a la capital Jartum para enfrentar a los cristianos enfurecidos, pero en el sur muchos ciudadanos que son o aparentan ser árabes han sido apaleados. Mientras tanto, los líderes de la guerrilla cristiana llamaron a la calma para que el proceso de paz no se vea afctado.

Desde el inicio de los enfrentamientos en Darfur, la ONU ha seguido de cerca la guerra civil sudanesa, sin embargo, el Consejo de Seguridad tiene dos miembros antagónicos con poder de veto (China y Estados Unidos), por eso el despliegue de fuerzas de paz siempre ha sido lento, escaso e ineficaz.

Estados Unidos, al verse fuera de las ganancias petroleras llamó a las negociaciones, para que la calma le permitiera ingresar en el negocio, pero sin dejar de armar a las guerrillas del sur. El gobierno islámico también se sentó a dialogar sin intenciones de detener la violación a los Derechos Humanos por parte de sus milicias.

El gobierno de coalición de Sudán creó una comisión investigadora para determinar si la muerte de Garang fue un accidente o no, pero más allá de cuál sea el resultado, quedó demostrado que las graves heridas luego de la brutal guerra civil, de las maliciosas intervenciones de los gobiernos chino y estaounidense y de las empresas privadas petroleras, no han cicatrizado.

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